martes, 18 de julio de 2017

CUENTO: "LINDA VIDA DE M..."


por Carlos A. Trevisi


 - Escriban lo que voy a dictar. "Quince obreros terminan una casa de 100 m2 en 5 meses.
  ¿Cuánto tardarán 25 obreros?”
- Depende señorita.
- ¿Cómo depende? ¿De qué depende?
- Faltan datos: ¿les pagan más? ¿Son más viejos? ¿Llueve con frecuencia?
- Váyase afuera, insolente!

***

- Pase el señor Grispalo (lo de "señor", con minúscula, nomás; es una mera formalidad).
Ahí voy.
- Hable de la Reforma (con mayúscula)
Balbuceo tres ideas mal hilvanadas mientras el tipo, sentado, piensa en sus deudas, en lo poco que gana y en el Culo (con mayúscula) de la de Dibujo.
- ¿Eso es todo?
- Si señor. No pude estudiar porque...
- Por nada! Su obligación es estudiar. Tiene un Uno (con mayúscula)
Y se manda el discurso:
- Señores... hay que estudiar. Si no lo hacen no serán nada en la vida.
¡Hijo de puta! ¡Ladrón!. Y a vos  ¿para qué te sirvió estudiar? ¿Para hacerte el macho aquí, con nosotros?

***

- Derecha,  ¡dre!
Y ahí vamos todos para la derecha, salvo algún aletar-gado que agarra para la izquierda rompiendo  la degene-rada  armonía de  los hombres en fila.
-Venga para acá recluta!
Vamos, venimos, cortamos pasto, tiramos tiros, lavamos platos y otras "cositas" más, todas tan útiles para "servir a la patria" (con minúscula, nomás)

***

- La Constitución Nacional es la ley fundamental...
- Sin embargo mucho respeto no se le ha tenido...
- Los militares han quebrado su vigencia con golpes de...
- No me refiero a los militares. Me refiero a los políticos y a los jueces y a los abogados...
- No entiendo en qué no la hemos respetado...
- Por ejemplo en la “propiedad” de las bancas en el Congreso donde los partidos políticos  se las  atribuyen; o cuando los jueces  no  hacen nada para implantar los juicios por  jurados o los  abogados se someten mansamente a la policía...
- No comparto enteramente sus ideas pero son interesantes. ¿Por qué no escribe una   monografía sobre el tema de los jueces y del juicio por jurados ?
Nunca la leyó el muy... 'abogado".

***


- ¿Qué experiencia tiene?
- No tengo experiencia. Recién salgo de la colimba y estoy en segundo año de abogacía...
- Lo siento. Necesitamos jóvenes con experiencia.
- Si piden estudiantes de alrededor de 20 años, no creo que lo logren.

- Ese es problema nuestro.
- ¿Por qué no se van a la mierda y se meten la "empresa" donde ya sabe?
- Mándese a mudar, insolente! Qué se ha creído!

***

- ¿Cómo andás, tanto tiempo? Desde el colegio que no nos vemos.
- Aquí andamos. Te diría que bien. Me recibí de abogado, tengo un estudio en Lomas. Me las rebusco con algunos jueces amigos. ¿Qué querés que te diga? Me ofrecieron  una ayudantía en   la facultad. Constitucional, sabés; es lo que más me atrae... Disculpame  que atiendo...

  "Holá....Marta, mi amor...qué suerte que me llamaste. Hoy voy a llegar tarde, falleció un   escribano de Ramos Mejía. Aquél  que me arregló el  asunto  de la sucesión...
  Si...  Sí... Hasta luego mi amor.
 
Esto es lo que tienen los celulares... te tienen fichado to-do el día.
  Me    casé con Marta. ¿Te acordás? Iba a bailar con toda la barra... Tenemos tres  chicos.
  ¿Y vos, en que andás ? Te gustaba la matemática, me acuerdo
- Sí. Trabajo para la Nasa en Italia. Bueno, Chau. Eh.. Suerte, eh!

***

- Papá, no sé qué carrera seguir.
- ¿Vos andabas por arquitectura, no?
- Sí, pero en este país es tan difícil.
- Pero vos ¿que querés?, hacer plata o ser un Señor Pro-fesional (con mayúsculas, para mayor  claridad) ; porque
para hacer plata basta con una verdulería...

***

- Abuelito ¿me llevás al parque?
- El abuelo está cansado...
- Vamos, dale...
- Bueno, te llevo pero nada de revolcarte en la arena, que después la abuela se enoja conmigo.

***

- Sí, estoy jubilado. Trabajé de abogado toda mi vida.
- Y… ¿Qué tal la vida de jubilado?
- Aquí me ve. Como si hubiera sido peón de campo. ¿Y usted?
- Yo también me jubilé de abogado, pero fui previsor. Yo sabía que tarde o temprano todo iba a reventar, entonces aproveché bien la época de Martinez de Hoz y me forré.
- ¿Y qué hizo?
- Cuando mi casa pasó a valer un millón de dólares –esos dibujos que se hacen, sabe- la vendí y mandé el dinero afuera. Ahora vivo de eso.

***

- Tiene un problema en la próstata. Vamos a ver qué pasa. Véngase mañana a la mañana que le vamos a hacer una resonancia.

- ¿Puede ser algo malo?
- Al tacto no se puede saber, pero hay una dilatación que no me gusta nada.
- ¿Puede ser cáncer?
-No se preocupe antes de tiempo. Véngase mañana y ya veremos si lo operamos o ha sido nada más que un susto.
***

- ¡Marta! ¡Vieja! ¡Cambiame la bolsa que estoy todo chorreado!
- ¡Ya voy! ¡Ya voy!  Me tiene harta tu padre!
- Y bueno... qué vas a hacer mamá.  Vos traé la pava y las gasas.  Yo le pongo la chata.


        

NOS LLEVAN POR DELANTE


17 de julio de 2013

Solemos dar por sentado que la democracia es la mejor alternativa que se nos ofrece para vivir  en libertad.  La pregunta  que deberíamos formularnos es si en realidad esto que llamamos democracia  es en verdad ´democracia´ o apenas un juego en el que las instituciones cumplen formalmente con lo suyo –solo formalmente- sin satisfacer las necesidades de la ciudadanía.

Los cambios vertiginosos que ha vivido el mundo desde la década del 60 del siglo pasado suceden a tal velocidad  que las instituciones no han podido con ellos; han escapado a todo control. Es ahí donde nace la crisis de valores que nos agobia: la velocidad y la falta de respuesta crean atajos en los que los sinvergüenzas actúan  al margen de la ley.

La economía y la información  se han apoderado del mundo y  la capacidad de la gente para interpretar la realidad se ha abismado. La gente sabe que no se satisfacen sus necesidades   pero no sabe porqué.

La incursión del capitalismo –que no del capital- en la política  y  las nuevas tecnologías aplicadas a la información ( y a todos los quehaceres de la vida cotidiana) nos han aplastado.

Los bancos quiebran y es nuestro bolsillo el que los salva. Se ha llegado al extremo de escuchar a los políticos decir con alegría que “estamos saliendo de la recesión”, pero omiten decir que hay 5 millones de parados a los que habría que agradecer la salvación de España. Cuando uno ve a un joven en el metro moviendo la cabeza de arriba abajo sobre “uno de esos aparatitos” para seleccionar un  archivo sin tocar la pantalla, no puede menos que admirarse. Sin embargo, tanto dominio es improductivo: cuando finalmente aparece el archivo en cuestión  se trata de un  juego que le va a servir de entretenimiento, que lo distraerá; poco más.

Nos han empujado a un mundo en el que el entretenimiento y la diversión son los ejes  que mueven nuestras vidas; un mundo  en el que se nos ha arrebatado la posibilidad de elegir. Elegir es factor de cambio y crecimiento. Si  cuando percibimos la realidad no sabemos elegir  lo que nos interesa es porque carecemos de un proyecto de vida y, consecuentemente, de una estrategia que lo impulse. Nacen así los distractores que llenan nuestra vida: la televisión, el fútbol, los juegos  del ordenador y qué no (el alcohol, las drogas) que, por vacuos, son meros  entretenimientos sin más contenidos que el de dejar pasar el tiempo.

Se podrá estupidizar al ciudadano, mentirle, someterlo pero difícilmente se pueda con el hombre. El momento que estamos viviendo aplasta al ciudadano  que  queda a la espera sabedor de que carece de fuerza para redireccionar  la situación más allá de movilizaciones como las que vemos a diario , pero no al hombre. De ahí el valor de la educación.

Las mentiras
Si España hubiera mirado más allá de la ilusión que representaba la incorporación al euro; si hubiera puesto interés en ver lo que estaba pasando en Latinoamérica; si atención al proyecto de la Comisión Trilateral, y a muchas otras variables que no son de enumerar porque la historia no se escribe en modo condicional, otro habría sido el cantar; otro simplemente, pero un “otro” con más variables para elegir.  Pero no lo hicimos porque una de las herencias que nos dejó la dictadura ha sido la de obedecer, y perder de vista la libertad en beneficio de la seguridad.  Europa y el euro favorecían nuestros pobres afanes de seguridad. Hispanoamérica no existía. Era un montón de indios sin destino.

A la vista está el resultado.
Europa ha sido  el ´continente  museo “entre”  occidente y oriente´: entre EE.UU. y Rusia, al principio, y entre EE.UU. y China a corto plazo. Una especie de paño que evitaba rayaduras. Algo así como el Uruguay que inventó Inglaterra para evitar fricciones entre Argentina y Brasil en el siglo IXX. Y ahí estaba España, sin objetivos claros, gobernada por  reyezuelos de cuarta, viviendo en la Edad Media, al margen de los nuevos aires –que acaso no serían mejores, pero en los que España podría haber participado para decir lo suyo, que es mucho.

Nos sorprende el siglo XXI a la cola de los países más desvencijados de Europa.
No sabemos quién es Chomsky, ni quién es Kissinger (ejecutor de las políticas más crueles sobre Latinoamérica, mentiroso compulsivo, asesino que eliminó miles y miles de personas en Laos, Camboya, Chile),  ni quién es Gardner, ni Brzinsky, ni Nixon, ni tampoco que es la Comisión Trilateral, ni lo que en verdad significó con su proyecto de terminar con las naciones-estado en beneficio de una globalización cuyos primeras tragedias apenas estamos comenzando a vivir.

La pregunta que cabría ahora es ¿Cómo es posible que ante este panorama, haya intelectuales que adhieran firmemente a las mentiras que el sistema impone para que suceda lo que sucede sin que musiten su desacuerdo? La respuesta que sigue es de Chomsky: “Una vez que  los intelectuales se integran en el sistema doctrinal y son recompensados por él, les resulta cada vez más fácil vivir en la mentira e ignorar la verdera realidad, incluso si se les coloca ante hechos históricos atestiguados” (Unmasking a pedagogy of lies, a debate with John Silber, edi- editado por Donaldo Macedo).

La realidad que nos envuelve es precisamente esa: estamos en manos de gente que ha perdido el rumbo -acaso nunca lo han tenido-, pero está claro que ahora reflotan todas las miserias y nada menos que en un ámbito que debería ser impoluto: el periodismo.  

No hace mucho, digamos a principios de Julio de 2013, se presentó un debate por televisión con la participación de Paco Marhuenda, director del diario La Razón, en el que el tal Paco daba la pauta precisa, con su actitud, de lo que significa la prepotencia, la mentira y la descalificación del oponente (aunque por lo visto más parecía un enemigo que un oponente).

No grabé el enfrentamiento al que Marhuenda sometía a su interlocutor, pero me voy a permitir transcribir partes del ´diálogo´ que sostuvieron Chomsky y Silber  como modelo de apología dogmática que de un sistema doctrinal realiza Silber, rector de  la Universidad de Boston que es fiel reflejo de lo que se vio en el programa de referencia.

Téngase en cuenta que, pese al interés que despertó en mi el encuentro no he podido conseguir el nombre de joven que se oponía “al”  Paco. Acaso se impuso la fama y el ´prestigio ¿?´ “del” Paco a las verdades que decía el otro. ´Acaso´ estuviera todo armado para que así fuera y yo, atrapado en las redes de Marhuenda, no lo registrara.

El tema es el abuso de poder de EE.UU. en Centro América. La estrategia de “Marhuenda” americano fue la de no dejar hablar a Chomsky interrumpiéndolo a cada palabra que éste decía o insultándolo. Cómo habrá sido que al terminar el debate Chomshy dijo “Yo todavía no he podido decir nada.”

 […]
Silber
¿Acaso piensa seguir con esa sarta de mentiras? Nunca había visto una sarta de mentiras tan grandes y en tan poco tiempo.
 Chomsky
Empecemos hablando de los hechos. Quiero insistir en que el mando militar de la contra está formado, casi por entero por la cúpula de la guardia nacional somocista
Interrumpe Silber
S. …porque los soldados de Somoza
Ch. …cuarenta y seis de los 48 componentes del mando militar de la contra.
Interrumpe Silber
S. Los soldados son…
Ch. Disculpe. Veamos. Yo lo he dejado hablar.
Interrumpe Silber
S. Usted está contando una sarta de invenciones y ya es hora de que alguien…
Cm ¿Me permite, por favor?
Interrumpe Silber
S. … la oportunidad de  corregir sus falsificaciones históricas, ahora que todavía…
Ch.  Parece que el Sr. Silber tiene buenas razones para no dejarme hablar.
Interrumpe Silber
S. Y Ferdinand Marcos, Marcos también…
Ch. …sabe cual es la verdad de los hechos y no quiere que yo…
Interrumpe Silber
S. No, no. Nada de eso. Lo qque sucede es que ya vale de manipular la verdad…
Ch. Me permite decir…
Interrumpe Silber
S. No. Déjeme terminar
Interviene el moderador.
Sr Silber, permítale terminar, es su…
Interrumpe Silber
S Usted pasa por alto que  hay cantidad de miembros de la guardia nacional que apoya a los sandinistas
El moderador
Es el turno del Sr. Chomsky…
Interrumpe Silber
S. Venga, continúe distorsionando la verdad.
Ch. Esto sí que es una embestida. Es un buen ejemplo de totalitarismo para asegurarse que la oposición…
Interrumpe Silber
S. Soy ekl primero que ha frenado su monopolio de la información
Ch. La iea de que yo monopolizo la información me parece un tanto ridícula
S. No. No lo es
Ch. ¿Seguro? ¿Así que yo controlo la prensa de EE.UU.[…]
El moderador
Quisiera volver sobre los postulados de la presente cuestión. Silber dice que  Nicaragua sandinista supone una amenaza para la seguridad  nacional de los EE.UU.  y la del continente. De dónde proviene la idea de  que suponga una amenaza para nuestro país.
S. Bueno, no es una amenaza de momento. Pero tampoco Hitler era una amenaza en 1933, ni una amenaza seria en 1936, Pero cuando los aliados se dieron cuenta de que era una amenaza, derrotarlo nos costó millones de vidas
El moderador
Ch.  Su turno, Sr. Chomsky respecto de la amenaza que Nicaragua significa para la seguridad de EE.UU.
Ch. Bueno, considerar que Nicaragua es una amenaza es como preguntarse si la Unión Soviética se siente amenazada por Luxemburgo
[…]
Interrumpe Silber
S. ¿Podría acaso…?
Ch. ¿Me permite continuar? Yo no lo he interrumpido
Interrumpe Silber
S.  ¿Podría ponerle fecha a todo lo que va diciendo?
Ch. Disculpe, sucedió en..
Interrumpe Silber
S. ¿O lo único que pretende es aparecer en televisión y mentir compulsivamente?
Ch. Le hablo…le hablo…le hablo e 198…
Interrumpe Silber
S. ¡Es usted un mentiroso compulsivo!
Ch. ¿Lo que le he contado, sucedió o no?
S. Nada de lo que ha contado sucedió de verdad en el contexto que usted pretende sugerir…
Ch. ¿De veras?
[…]
S. Es usted un timador . Y es hora de que se entere todo el mundo.
Ch Está claro que pretende apartarme del tema…
Interrumpe Silber
S. Nada de eso. ¡Lo que pasa es que estamos hartos de su basura!
[…]
Ch. ¿Me permite continuar?
S. No, porque está mintiendo otra vez
El Moderador
Tengo que cortarlos a los dos Se ha acabado el tiempo.
Ch. Yo todavía no he podido decir nada.
***
No quiero inducir los comentarios. Cada cual sacará sus conclusiones. Es evidente que cualquier parecido con nuestra realidad es perfectamente justificable. Entre las muchas cosas que se han globalizado figuran este tipo de actitudes.

CONCLUSIÓN
Que la justicia no funcione, que haya jueces venales, que no se sepa qué hacer con la educación, que, que… que sea todo una porquería, no significa que sigamos metiendo más y más  m… en el paquete. El problema es que no hemos asumido que las ideologías no alcanzan para abarcar la realidad, una realidad que  recortan a su medida y la acomodan a su forma de ver las cosas. Nacen ahí los recursos abusivos que acabamos de leer. Aparecen en escena tipos arteros, implacables como este hombre que ha logrado lo que buscaba: desviar los contenidos de la charla a fuerza de interrupciones, mentiras e insultos nada menos que dirigidas al pensador más grande que ha tenido el sigjlo XX.
Vivimos una sociedad domesticada por las mentiras, la opacidad, la abulia, la incapacidad de salir al encuentro de los demás, el egoísmo, el dinero, la especulación, una educación desactualizada y por un sistema que funciona según y conforme... sosteniendo intereses políticos que excluyen a la ciudadanía,  y ¿qué no?
¿Se podrá revertir esto? ¿Lograremos la participación de la ciudadanía en lo que atañe a su vida cotidiana? ¿Se logrará que la familia participe en las AMPAs, en el quehacer municipal  prestando apoyo en el ámbito de la cultura fomentando actividades –teatro, música- con la participación de los niños?
¿Conseguiremos alguna vez terminar con los Silber, con los vendedores de cultura y los alcahuetes que les prestan apoyo en persecución de intereses personales?

Estas cosas son aquellas a las que aspira GUADARRAMA EN MARCHA, asociación cultural,  y la Fundación Emilia Mª Trevisi.  

lunes, 17 de julio de 2017

GENERAL D. JOSÉ DE SAN MARTÍN


GENERAL D. JOSÉ DE SAN MARTÍN





José de San Martín, militar argentino, libertador de Argentina, Chile y Perú  fue, con Simón Bolívar, una de las personalidades más destacadas de la guerra de emancipación americana. Vivió en España, donde sirvió como oficial en el ejército español. Luego volvió a Argentina y comenzó a formarse un ejército revolucionario para ayudar en la lucha por la independencia. Cruzó los Andes con su ejército para llevar a cabo su hazaña, y ocupó la capital chilena. En 1820, organizó una expedición para liberar a Perú del dominio español. Ocupó Lima, y cuando se proclamó la independencia de Perú, fue declarado protector del país. Al año siguiente, además de la resistencia española, requirió ayuda de Simón Bolivar. Los dos tenían diferencias políticas, y en 1822, San Martín resignó su posición en favor de Bolívar. En 1824 fue a Europa, donde se quedó hasta su muerte en Francia, en 1850. (ver  detalles de su carrera y vida personal al finalizar el artículo )


CARTA A SIMÓN BOLÍVAR


Lima, 29 de agosto de 1821.
Excmo. señor Libertador de Colombia, Simón Bolívar.

Querido general:

Dije a usted en mi última del 23 del corriente que habiendo reasumido el mando Supremo de esta república, con el fin de separar de él al débil e inepto Torre-Tagle las atenciones que me rodeaban en el momento no me permitían escribirle con la atención que deseaba; ahora al verificarlo no sólo lo haré con la franqueza de mi carácter sino con la que exigen los altos intereses de la América. Los resultados de nuestra entrevista no han sido los que me prometía para la pronta terminación de la guerra. Desgraciadamente yo estoy íntimamente convencido o que no ha creído sincero mi ofrecimiento de servir bajo sus órdenes, con las fuerzas de mi mando, o que mi persona le es embarazosa. Las razones que usted me expuso de que su delicadeza no le permitiría jamás mandarme, y que aun en el caso de que esta dificultad pudiese ser vencida estaba seguro que el Congreso de Colombia no autorizaría su separación del territorio de la república, permítame general, le diga no me han parecido plausibles. La primera se refuta por sí misma. En cuanto a la seguida estoy muy persuadido la menor manifestación suya al Congreso sería acogida con unánime aprobación cuando se trata de finalizar la lucha en que estamos empeñados con la cooperación de usted y la del ejército de su mando y que el honor de ponerle término refluirá tanto sobre usted como sobre la república que preside. No se haga usted ilusiones, general. Las noticias que tiene de las fuerzas realistas son equivocadas: ellas montan en el Alto y Bajo Perú a más de 19.000 veteranos, que pueden reunirse en el espacio de dos meses.

El ejército patriota, diezmado por las enfermedades, no podrá poner en línea de batalla sino 8.500 hombres, y de éstos una gran parte reclutas. La división del general Santa Cruz cuyas bajas según me escribe este general no han sido reemplazadas a pesar de sus reclamaciones en su dilatada marcha por tierra, debe experimentar una pérdida considerable, y nada podrá emprender en la presente campaña. La división de 1.400 colombianos que usted envía será necesaria para mantener la guarnición del Callao y el orden en Lima. Por consiguiente, sin el apoyo del ejército de su mando, la operación que se prepara por Puertos Intermedios no podrá conseguir las ventajas que debían esperarse, si fuerzas poderosas no llaman en la atención del enemigo por otra parte y así la lucha se prolongará por un tiempo indefinido. Digo indefinido porque estoy íntimamente convencido que sean cuales fueren las vicisitudes de la presente guerra, la independencia de la América es irrevocable; pero también lo estoy de que su prolongación causará la ruina de sus pueblos, y es un deber sagrado para los hombres a quienes están confiados sus destinos, evitar la continuación de tamaños males.

En fin, general; mi partido está irrevocablemente tomado. Para el 20 del mes entrante he convocado el primer congreso del Perú y al día siguiente de su instalación me embarcaré para Chile convencido de que mi presencia es el solo obstáculo que le impide a usted venir al Perú con el ejército de su mando. Para mí hubiese sido el colmo de la felicidad terminar la guerra de la independencia bajo las órdenes de un general a quien América debe su libertad. El destino lo dispone de otro modo y es preciso conformarse. No dudando que después de mi salida del Perú el gobierno que se establezca reclamará la activa cooperación de Colombia y que usted no podrá negarse a tan justa exigencia, remitiré a usted una nota de todos los jefes cuya conducta militar y privada pueda ser a usted de alguna utilidad su conocimiento.

El general Arenales quedará encargado del mando de las fuerzas argentinas. Su honradez, coraje y conocimiento, estoy seguro lo harán acreedor a que usted le dispense toda consideración. Nada diré a usted sobre la reunión de Guayaquil a la república de Colombia. Permítame, general, que le diga que creí no era a nosotros a quienes correspondía decidir este importante asunto. Concluida la guerra los gobiernos respectivos lo hubieran transado sin los inconvenientes que en el día pueden resultar a los intereses de los nuevos estados de Sud América. He hablado a usted, general, con franqueza, pero los sentimientos que expresa esta carta quedarán sepultados en el más profundo silencio; si llegasen a traslucirse, los enemigos de nuestra libertad podrían prevalecerse para perjudicarla, y los intrigantes y ambiciosos para soplar la discordia. Con el comandante Delgado, dador de ésta, remito a usted una escopeta y un par de pistolas juntamente con el caballo de paso que le ofrecí en Guayaquil. Admita usted, general, esta memoria del primero de sus admiradores.

Con estos sentimientos y con los de desearle únicamente sea usted quien tenga la gloria de terminar la guerra de la independencia de la América del Sud, se repite su afectísimo servidor.

JOSÉ DE SAN MARTÍN



A TOMÁS GUIDO (militar y político argentino), pocos días antes de partir definitivamente hacia Francia.


Montevideo, 3 de abril de 1829

Las agitaciones de 19 años de ensayos en busca de una libertad que no ha existido y más que todo, las difíciles circunstancias en que se halla en el día nuestro país, hacen clamar a lo general de los hombres que ven sus fortunas al borde del precipicio, y su futura suerte cubierta de una funesta incertidumbre no por un cambio en los principios que nos rigen y que en mi opinión es donde está el mal, sino por un gobierno vigoroso, en una palabra militar; porque el que se ahoga no repara en lo que se agarra, igualmente conviene en que para que el país pueda existir, es de necesidad absoluta que de los dos partidos en cuestión desaparezca de él, al efecto, se trata de buscar un salvador, que reuniendo el prestigio de la victoria, el concepto de las demás provincias y más que todo un brazo vigoroso, salve a la patria de los males que la amenazan; la opinión presenta este candidato, él es el General San Martín. Para esta aserción yo me fundo en el número de cartas que he recibido de personas de respeto de ésa, y otras que me han hablado en ésta sobre ese particular; yo apoyo mi opinión sobre las circunstancias del día. Ahora bien, partiendo del principio que es absolutamente necesario el que desaparezca uno de los partidos contendientes, por ser incompatible la presencia de ambos con la tranquilidad pública. ¿Será posible, sea yo el escogido para ser el verdugo de mis conciudadanos, y cual otro Sila, cubra mi patria de proscripciones? No, jamás, jamás, mil veces preferiría correr y envolverme en los males que la amenazan que ser yo instrumento de tamaños horrores; por otra parte, después del carácter sanguinario con que se han pronunciado los partidos, no me sería permitido por el que quedase victorioso, usar de una clemencia necesaria y me vería obligado a ser agente del furor de pasiones exaltadas que no consultan otro principio que el de la venganza.

Mi amigo, veamos claro, la situación de nuestro país es tal, que el hombre que lo mande no le queda otra alternativa que la de apoyarse sobre una fracción o renunciar al mando; esto último es lo que hago. Muchos años hace que usted me conoce con inmediación, y le consta que nunca he suscrito a ningún partido, y que mis operaciones y resultados de éstas, han sido hijas de, mi escasa razón y del consejo amistoso de mis amigos; no faltará quien diga que la patria tiene derecho a exigir de sus hijos todo género de sacrificios, esto tiene sus límites; a ella, se le debe sacrificar la vida e intereses, pero no el honor.

La Historia y más que todo la experiencia de nuestra revolución, me han demostrado que jamás se puede mandar con más seguridad a los pueblos, que los dos primeros años después de una gran crisis, tal es la situación en que quedará el de Buenos Aires, que él no exigirá del que lo mande después de esta lucha, más que tranquilidad. Si sentimientos menos nobles que los que poseo a favor de nuestro suelo fuesen el Norte que me dirigiesen, yo aprovecharía de esta coyuntura para engañar a ese heroico, pero desgraciado pueblo, como lo han hecho unos cuantos demagogos que, con sus locas teorías, lo han precipitado en los males que lo afligen y dándole el pernicioso ejemplo de perseguir a los hombres de bien, sin reparar a los medios.

Después de lo que llevo expuesto, ¿cuál será el partido que me resta? Es preciso convenir que mi presencia en el país en estas circunstancias, lejos de ser útil no haría otra cosa que ser embarazosa, para los unos y objeto de continua desconfianza para los otros, de esperanzas que deben ser frustradas; para mí, de disgustos continuados.


A LOS HABITANTES DE LAS PROVINCIAS UNIDAS. Antes de embarcarse en la expedición para dar libertad al Perú, San Martín se dirige a los habitantes de las Provincias Unidas en proclama del 22 de julio de 1820:


22 de julio de 1820

Compatriotas: voy a emprender la grande obra de dar libertad al Perú, mas antes de mi partida quiero deciros algunas verdades que sentiría las acabaseis de conocer por experiencia. (…) Vuestra situación no admite disimulo; diez años de constantes sacrificios sirven hoy de trofeo a la anarquía; la gloria de haberlos hecho es mi pesar actual cuando se considera su poco fruto. Habéis trabajado un precipicio con vuestras propias manos y acostumbrados a su vista, ninguna sensación de horror es capaz de deteneros.

Compatriotas: yo os hablo con la franqueza de un soldado. Si dóciles a la experiencia de diez años de conflictos no dais a vuestros deseos una dirección más prudente, temo que cansados de la anarquía suspiréis al fin por la opresión y recibáis el yugo del primer aventurero feliz que se presente, quien lejos de fijar vuestros destinos, no hará más que prolongar vuestra incertidumbre. (…)

Yo servía en el ejército español en 1811. Veinte años de honrados servicios me habían atraído alguna consideración, sin embargo de ser americano; supe de la revolución de mi país, y al abandonar mi fortuna y mis esperanzas, sólo sentía no tener más que sacrificar al deseo de contribuir a la libertad de mi patria; llegué a Buenos Aires a principios de 1812 y desde entonces me consagré a la causa de América: sus enemigos podrán decir si mis servicios han sido útiles.

Compatriotas: yo os dejo con el profundo sentimiento que causa la perspectiva de vuestra desgracia; vosotros me habéis acriminado aun de no haber contribuido a aumentarlas, porque éste habría sido el resultado si yo hubiese tomado parte activa en la guerra contra los federalistas (…) En tal caso era preciso renunciar a la empresa de libertar al Perú, y suponiendo que la suerte de las armas me hubiera sido favorable en la guerra civil, yo habría tenido que llorar la victoria con los mismos vencidos. No, el general San Martín jamás derramará la sangre de sus compatriotas y sólo desenvainará la espada contra los enemigos de la independencia de Sudamérica. (…)

¡Provincias del Río de la Plata! El día más célebre de vuestra revolución está próximo a amanecer. Voy a dar la última respuesta a mis calumniadores: yo no puedo menos que comprometer mi existencia y mi honor por la causa de mi país; y sea cual fuere mi suerte en la campaña del Perú, probaré que desde que volví a mi patria, su independencia ha sido el único pensamiento que me ha ocupado y que no he tenido más ambición que la de merecer el odio de los ingratos y el aprecio de los hombres virtuosos.

General JOSÉ DE SAN MARTÍN

Protector del Perú
3 de agosto de 1821-20 de septiembre de 1822
SucesorFrancisco Xavier de Luna Pizarro
Presidente del Congreso Constituyente

Comandante en jefe del Ejército Libertador del Perú
19 de mayo de 1820-20 de septiembre de 1822

Comandante en jefe del Ejército de Chile
14 de febrero de 1817-20 de julio de 1820
PredecesorJosé Miguel Carrera
SucesorBernardo O’Higgins

General en jefe del Ejército de los Andes
1 de agosto de 1816-20 de septiembre de 1822
SucesorEnrique Martínez
División de los Andes»

Bandera de la Provincia de Mendoza.svg
4° Gobernador de la Intendencia de Cuyo
10 de agosto de 1814-24 de septiembre de 1816
PredecesorMarcos Balcarce
SucesorToribio de Luzuriaga

General en jefe del Ejército del Norte
30 de enero-20 de abril de 1814
PredecesorManuel Belgrano
SucesorJosé Rondeau

Comandante del Regimiento de Granaderos a Caballo de Argentina
7 de diciembre de 1812-abril de 1816
SucesorJosé Matías Zapiola

Información personal
Nombre de nacimientoJosé Francisco de San Martín y Matorras Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento25 de febrero de 1778
YapeyúVirreinato del Río de la Plata
Fallecimiento17 de agosto de 1850
(72 años)
Boulogne-sur-MerFrancia
Lugar de sepulturaCatedral metropolitana de Buenos Aires Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadArgentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido políticoEjército patriota Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
PadreJuan de San Martín Ver y modificar los datos en Wikidata
CónyugeMaría de los Remedios de Escalada
HijosMercedes Tomasa San Martín y Escalada
Información profesional
OcupaciónMilitar
Rango
Distinciones
FirmaFirma José de San Martín.svg

Comentario de Carlos A. Trevisi

San Martín fue un hombre de la modernidad. Su accionar contrasta con el de otro gran libertador, Simón Bolívar que aspiraba a un cambio manteniendo una América unida con España. San Martín, alineado con los cambios de los que el mundo comenzaba a dar muestras, tenía la certeza de que el destino de estas tierras estaba más ligado al Reino Unido. Esto quedó en parte demostrado cuando embarcó a sus tropas en una flota inglesa que lo llevaría a Perú para libertar a este país del Pacífico.
Al margen de estas diferencias y más allá de ideologías SAN MARTÍN y BOLÍVAR representan la voluntad de cambio que impulsaba a los americanos a participar de las gestas que se llevaron a cabo para liberar  el subcontinente americano.

jueves, 13 de julio de 2017

UN ESPECTÁCULO GROTESCO

EL SHOW DEL PP QUE ALIMENTA EL DESENCUENTRO

Cristina Pardo
Hace unos meses se produjo un momento político trascendental que pasó bastante desapercibido. Se había registrado en Pamplona un violento episodio de terrorismo callejero y todos los partidos, incluido el alcalde de Bildu, condenaron los hechos, tan propios del pasado y tan impropios del presente. Fue una reacción muy reconfortante, mucho. Creo que nuestra clase política es poco dada a la unidad. Sin embargo, en los asuntos relacionados con el terrorismo, afortunadamente el acuerdo se había ido normalizando. Hasta hoy, que hemos retrocedido 20 años de golpe y porrazo. Y lo hemos hecho, ni más ni menos, que en torno a la figura de Miguel Ángel Blanco, la víctima que logró impulsar la derrota social de ETA y propició la victoria rotunda y definitiva de los demócratas frente a los asesinos.
Con motivo del 20º aniversario del secuestro y crimen del exconcejal de Ermua, los partidos se han enzarzado en una desagradable batalla por cómo debían organizarse los homenajes. El PP instó a la alcaldesa de Madrid a colgar una pancarta en la fachada del ayuntamiento, utilizando como argumento su apego a los carteles reivindicativos de temas variados. Manuela Carmena no lo consideró necesario, alegando que no veía adecuado diferenciar a unas víctimas de otras. En mi opinión, a la alcaldesa no le costaba tanto honrar a Miguel Ángel Blanco. Mejor que sobre que no que falte. Descolgar una pancarta es un gesto que no resta, y esa ya sería razón suficiente para haberlo hecho desde el minuto uno. La prueba de que no perdía absolutamente nada por demostrar generosidad es que ha rectificado: habrá pancarta en la concentración de este miércoles en Cibeles.

DESGASTE POLÍTICO

En todo caso, no me parece proporcionada la reacción del PP. Han llamado «infame» a Carmena y le han reprochado su «mezquindad» y «bajeza política». Esta sobrerreacción es la que permite intuir lo que hay detrás: el interés por desgastar a Podemos y no una duda sincera sobre el compromiso de la alcaldesa con las víctimas del terrorismo. Pienso que Pablo Iglesias podría ser, en general, más contundente en su rechazo a los cómplices de ETA. Pero de ahí a sembrar la sospecha de que Carmena equipara a víctimas y verdugos, hay un trecho.
Ahora cabe preguntarse por qué el PP no critica por igual a todos los alcaldes ni coloca pancartas estos días en todas las instituciones en las que gobiernan ellos. Poniendo el foco en Carmena, su intencionalidad política es más que evidente. Sorprende, en cambio, que no hayan afeado su actitud aArnaldo Otegi. El asesinato de Miguel Ángel Blanco le pilló en la playa. Debe de ser un hombre de costumbres, porque nos comenta su entorno que el aniversario –vaya por Dios– le ha cogido de vacaciones.