lunes, 23 de abril de 2018

¿ASPIRAS A UN MASTER?

Carlos A. Trevisi.

Para hacer saber que se  tiene un master basta con incluirlo  en el curriculum; asistir cuatro días -acaso cinco- a un curso en los suburbios  de una gran capital donde  alguna universidad de prestigio -acaso de la UK- tiene montado un chiringuito que envía a la central los papeles donde se asientan los "aprobados y las notas" de los candidatos a obtenerlos. En la Universidad D. Juan Carlos hay contactos administrativos  que cumplimentan las normas que se deben seguir para falsificar notas,  firmas de profesores que acreditan  asistencias  de los aspirantes a los cursos o presencias en los exámenes como examinadores que ni siquiera se habían enteradado que habían estado, y qué no.

La Universidad donde se han tenido lugar tamañas mentiras es la Universidad D. Juan Carlos, de Madrid. El daño que ha provocado al prestigio del sistema universitario es incalculable. Alumnos, profesores responsables de intachables antecedentes han caído en el descrédito por  este bochornoso suceso.
La universidad  de referencia fue creada a iniciativa del Partido Popular -gobernaba Aznar por entonces- que ha trascendido en Europa como el partido politico más corrupto de la UE. El director del Master fue suspendido de sus mandatos a raíz del caso Cifuentes, la presidenta de la Comunidad de Madrid que quedó al descubierto cuando un gran periodista la denunció públicamente por  haber traicionado  principios básicos como la falsificación de las notas y de firmas de profesores que jamás habían intervenido en el master que se adjudico a la Cifuentes, nada menos que Presidenta de la comunidad de Madrid.

La gente sabe sobradamente que existe corrupción en política pero también que  hay instituciones que que no se pueden mansillar porque representan  el eje  de un futuro  que para ser honroso tiene que asentarse en la ética de conciencias comprometidas con la verdad, a la que debemos remitirnos para que sea venturoso.

La  Universidad D.Juan Carlos de Madrid ha sido el no va más de la impudicia. Lamento que los estudiantes que habiendo recibido un título de grado o un master esforzándose por su logro, dadas las actuales circunstancias,  padezcan una aventual desacreditación  por menoscabo de la instución que  los otorgó. No menos lamentable -acaso lo peor de todo- es que las firmas de acreditados profesores hayan sido falsificadas para avalar  tanta miseria. Los que hemos decidido asentarnos en España proviniendo de países que habían sido la gran promesa de Hispanoamérica recordamos  cuando, en la búsqueda de profesionales universitarios, más de un requerimiento agregaba un N.B. que rezaba "EGRESADOS DE LA UNIVERSIDAD TAL O CUAL ABSTENERSE".

Podría argumentarse que no sucede en todas las universidades españolas: y es cierto. 
Lo que no puede negarse es que la descomposición social es de tal magnitud que  ha llegado a corroer la educación y los altos valores que demanda  la gobernabilidad. Habiendo transcurrido un mes desde que se denunciara a   Cifuentes todo sigue igual: insiste en su inocencia, dice que no piensa renunciar,  acompaña a Rajoy (¿solo por protocolo? ¿Porque Rajoy le presta apoyo? ¿O Rajoy esconde algo?) sosteniendo una actitud de víctima damnificada participando en cuanta ceremonia política le compete por su cargo de Presidenta de la Comunidad,  como acaba de suceder recientemente cuando compartió con ella un acto donde participaban y Rey y la Reina. No creo que para el Rey acontecimientos de este calado sean muy venturosos,  sobre todo viendo la cara de la Reina que no mostraba empatía alguna hacia la Cifuentes, sentada a su vera.  Tampoco se  habrá  sentido políticamente feliz Leticia  de ver que su marido, el Rey, asistiera a un partido de fútbol -la final de la copa que lleva su nombre- llevando una corbata con los colores del equipo español -el Sevilla-, que se enfrentaba con el Barza, un equipo catalán.  Ha sido una una imprudencia  de su parte echar leña al fuego dada la situación  conflictiva que sostiene el país con Cataluña.
Mientras tanto hay una alternativa al PP: Ciudadanos, que ha tejido un mallado que aspira -y es de decirse que con alguna chance importante- a terminar con un PP decadente que ya tiene poco que decir.

Sic transit gloria PP (et Rajoy)

EL PP "REGALÓ" 600 MILLONES A FLORENTINO PÉREZ


El PP de Murcia creó una trama para 'regalar' 600 millones a la empresa de Florentino Pérez

La UDEF desvela en un informe que el Gobierno regional participó en una trama donde amañó la adjudicación de la desaladora de Escombreras en favor de la constructora ACS y desplazó todos los costes y riesgos a las arcas públicas.

MÁS INFORMACIÓN
PÚBLICO.ES

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional ha desvelado en un extenso informe de más de 200 páginas que el PP de Murcia amañó la adjudicación de la desaladora de Escombreras (Cartagena) y se la entregó a la empresa ACS
De este modo, se desarrolló una 'trama del agua' con la que a través de contratos falsos, facturas simuladas, informes jurídicos fabricados y una larga lista de irregularidades contables, el PP cargaba las deudas de ACS a los presupuestos regionales de Murcia. 
Así lo recoge El Confidencial, que ha tenido acceso al informe remitido en enero al Juzgado de Instrucción número 5 de Murcia, después de que la UDEF investigara en secreto desde hace dos años la tramitación de la planta en el llamado caso La Sal
La 'trama del agua' se desarrolló a través de contratos falsos y facturas simuladas en las que el PP cargaba las deudas de ACS a las arcas públicas
Esta trama implica al ex consejero de Agricultura y Agua del PP Antonio Cerdá (2007-2015) y a una decena de empleados de ACS y su filial Cobra. Además, la mayor parte de las decisiones bajo sospecha se tomaron bajo el mandato del expresidente Ramón Luis Valcárcel (1995-2014), actual vicepresidente del Parlamento Europeo.
En concreto, la trama comenzó cuando la compañía de Florentino Pérez pagó 1,1 millones de euros en facturas ficticiaspara negociar con inversores locales que querían construir una desalinizadora que paliara el déficit de agua en la región.
Entonces, el Gobierno de Valcárcel creó la empresa pública Hidronostrum SA y la autorizó para que adquiriera el 51% de las acciones de Desaladora de Escombreras SA. Este proyecto se convertía por tanto en un trabajo gestionado en su mayoría por la Administración regional. 
Tras alirse con el PP, ACS constituyó el 25 de enero de 2006 la Desaladora de Escombreras SA, con el 100% de las acciones en su poder. Las obras costaron 111 millones de euros -aunque documentos internos las cifraron inicialmente en 24,6 millones- y las ejecutaron filiales de la propia cotizada.
La UDEF concluye ahora en su informe que el proceso estuvo diseñado desde el principio para que la Administración regional entrara en el proyecto. Correos electrónicos hallados en registros así lo demuestran. Existen documento redactados hasta ocho días antes de que el Gobierno del PP anunciara la creación de la empresa pública.
En 2010 la Desaladora de Escombreras SA atravesaba por graves problemas financieros que eran “causa de disolución” y la compañía de Florentino Pérez buscaba salir de la sociedad como fuera. Entonces el PP decidió comprarle su 49%. 
Poco después de salir del proyecto, ACS denunció al PP por el  incumplimiento del plan de pagos
Poco después de salir del proyecto, ACS denunció al Ejecutivo regional por el presunto incumplimiento del plan de pagos. Reclama a la Administración los fondos que debía recibir hasta 2034. Esto podría suponer un total de 600 millones de euros, cuando solo invirtió 1,1 millones.
Las revelaciones de la UDEF pueden frustrar esas exigencias si se demuestra que toda la operación se basa en una cadena de engaños. 
Además, al parecer la infraestructura fue utilizada para impulsar 26 convenios urbanísticos en pleno 'boom' inmobiliario. Con la producción extra de la desaladora, el Gobierno de Valcárcel recalificó más de 180 millones de metros cuadrados de suelo para construir hasta 250.000 casas.
La instructora del procedimiento, la jueza Azuar, ha imputado ya a varios de los 32 implicados en la tramitación del proyecto. Entre ellos, los directivos del grupo ACS Alfonso Aguirre Díaz Guadarmino y Eugenio Llorente, y los empresarios locales Juan Martínez Martínez, José Carvajal Conesa, Tomás Bourchert Muñoz, Juan Jódar Martínez y Miguel Caballero Sandoval.

sábado, 21 de abril de 2018

DE AQUELLOS POLVOS ESTOS LODOS

Página del periódico La Voz de Galicia, 21 de marzo de 1976.

XOSÉ MANUEL PEREIRO
Es difícil quedarse con alguno entre los penosos momentos que nos ha infligido nuestra clase dirigente, de uno u otro signo, en los últimos días. De tener que escoger uno, como quien escoge un número del uno al cien, yo optaría por aquel en el que el ministro Íñigo Méndez de Vigo desgranó su play list de melodías inolvidables de ayer y de hoy en el Congreso de los Diputados. El ministro, con esa prestancia y ese tronío que dan a los varones celtíberos una alimentación rica en proteínas desde la cuna y unos apellidos interminables, contestaba así a la pregunta, impertinente y sin garbo alguno, de por qué había entonado –en público– el bonito tema legionario Soy el novio de la muerte, hecha por una diputada de ERC. Solo le faltó terminar la contestación con un “España y yo somos así, señora”. Y no le habría faltado un ápice de razón. Salvo en lo de poder votar antes de obedecer –que era, según Charles Bukoswki, lo que diferenciaba una democracia de una dictadura–, España se ha democratizado más bien poco. E Íñigo Méndez de Vigo tampoco demasiado.

Hace 38 años, por estas fechas, un grupo de 17 alumnos de la Facultad de Derecho 
de la Complutense se dirigían por carta al ministro de Educación, Carlos Robles Piquer 
(a todo esto, cuñado de Manuel Fraga), felicitándole por un telegrama que había remitido a los rectores de las universidades “como alumnos que día a día venimos contemplando con repulsa todo lo que ocurre en los recintos universitarios que usted no quiere ver prostituidos ni sometidos a tantas explosiones de barbarie”. Pero no estaban completamente de acuerdo con el ministro, ni mucho menos. Estaban profundamente indignados porque en una declaraciones al diario Ya había afirmado que “la violencia moral está en manos de la extrema izquierda” y que “hay comandos de extrema derecha que utilizan la violencia física”. Los futuros licenciados en Derecho por la Complutense rechazaban lo de “moral” por ambiguo. Por una parte podía hacer entender que la extrema izquierda no ejerciese la violencia física, y por otra porque la palabra “moral” podía inducir erróneamente a que, en los que llamaban “esos pseudo
universitarios pagados por ello” –no sé si en alusión a que tenían becas–, pudiese haber “algún cierto valor de actitud”.Sin embargo, “la violencia de la impropiamente denominada extrema derecha es el reflejo de su legítima defensa. Mientras la convivencia pacífica no esté debidamente garantizada, la respuesta no puede ser otra por parte de quienes queremos que la autonomía de la Universidad sirva para erradicar de ella la blasfemia intolerable y las  soeces injurias para la patria y el Rey”. Estos buenos mozos que empleaban este lenguaje de las porras y las pistolas, que decía el Rivera original, estaban encabezados por quien 38 años después sería el sucesor del destinatario de la carta. Sí, Íñigo Méndez de Vigo y Montojo, IX barón de Claret, el ministro canoro.
Si traigo a colación la carta no es como evidencia del poco presentable pasado ideológico del ministro encargado de velar por la educación y la cultura de este país llamado a recuperar su importancia en Europa, según la parte del programa electoral del PP al que en teoría no ha renunciado. Creo, como Mark Twain, que quien tiene la conciencia tranquila lo que en realidad tiene es mala memoria. Y me parece comprensible que un pollo pera de 20 años, hijo de un ayudante militar de Franco y de una condesa, descendiente de la reina regente María Cristina de Borbón por parte de padre y del Marqués de Esquilache por parte de madre, salga un poquito conservador, por mucho que ese lenguaje fuera ya rancio en 1976, cuando en esa Europa en la queremos volver a ser importantes, el mundo normal, pasaban cosas como que los Sex Pistols grababan discos y se constituían grupos como U2 y The Clash.
Si saco a colación la carta es porque el grupete de abajo firmantes ha atravesado los 40 años de democracia sin apearse de los privilegios. 
Es decir, Íñigo etc. no fue el único de los firmantes que ha triunfado en la vida. Entre sus compañeros de legítima defensa estaban y están Andrés Sánchez de Apellaniz, ahora secretario general de CONFEMETAL, Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal. Pedro Churruca y Díez de Rivera, IV marqués de Valterra, es directivo de  varios grupos Inmobiliarios. Javier Gil-Casares Armada, sobrino del general Alfonso Armada, es también abogado y asesor de FCC, entre otras decenas de empresas. Carlos Semprún Bullón –que en la actualidad se llama Carlos Mendoza y Bullón– es un filósofo y profesor de yoga que pleiteó por el título de conde de Montalbán. 
Ricardo Fortún Esquifino es General de Brigada y Jefe de la Asesoría Jurídica del Cuartel General del Ejército de Tierra. Carlos Balbás Arenaza es un abogado ligado a varias empresas de la construcción y del sector servicios. Fernando Gortázar Rotaeche, de los Gortázar Rotaeche de Neguri de toda la vida, es director ejecutivo de Aon Global Client Network (AGCN) y pertenece al Centro de Estudios Constitucionales. Alfonso de Ceballos-Escalera, III marqués de la Floresta y VIII vizconde de Ayala, es cronista de armas de Castilla y León, profesor de Criminología en la Universidad Camilo José Cela y el CESEDEN, teniente de navío, capitán de la Mercante y otras muchas cosas, pese a lo que le ha dado tiempo a escribir 42 libros. Iván Bernaldo de Quirós (en realidad Iván Bernaldo de Quirós y Álvarez de las Asturias-Bohorques) es el III marqués de Quirós, el XI de Campo Sagrado y el XII conde de Marcel de Peñalba. Ignacio Mora y Narváez es el hijo de Gonzalo de Mora y Aragón, y sobrino por tanto de Fabiola de Bélgica, aunque no parece prodigarse mucho en los negocios de altura. No como Jerónimo Merino Enseñat, uno de los Marino Enseñat que actuaron de intermediarios entre el expresidente de Cepsa, Khadem Al Qubaisi, investigado internacionalmente por blanqueo, y Amancio Ortega en la venta de la Torre Cepsa por más de 400 millones. Dos han fallecido, creo, y de los otros dos, los de los apellidos corrientes y molientes, no he logrado averiguar nada.
Como verán, parece haber una cierta relación entre tener apellidos complicados, defender el orden establecido, a golpes si hace falta, y triunfar en el teórico reino del esfuerzo y el mérito, la empresa. Yo no veo más meritocracia que haber heredado las prebendas o el acceso a los despachos donde se conceden. Algo que tuerce el eje principal del sistema: la libre competencia. Salvo que apliquemos aquella teoría de quelos hijos de la clase dirigente están mejor preparados, una que se sacó de la manga Manuel Fraga para justificar que el hijo del eterno presidente de la Diputación de Lugo, Francisco Cacharro, obtuviese la plaza de secretario de la Diputación de Ourense, gobernada por el mismo partido. Debe de ser cierto porque Francisco Cacharro Jr logró, la vez, ser el más alto funcionario de una administración decimonónica como una diputación y ser designado secretario general del Partido Liberal Español. Y con dos apellidos normales.        

viernes, 20 de abril de 2018

EL MOMENTO DE ERREJÓN

público.es, EDITORIAL, 20-4-18

En las elecciones autonómicas de 2019 nos jugamos el cierre o la continuación del cambio político, social y cultural que se inicia y pide paso entre los intersticios de la larga crisis económica de 2007 y la irrupción del 15M. Sí, 2019 no trata solo de una más o menos saludable alternancia posible, ni de que ganen los partidos de izquierda en algún juego virtuoso de alianzas, por deseable que esto siempre sea. Tampoco es solo cuestión de que, por fin, se apliquen programas electorales más justos, dirigidos por representantes menos corruptos y con capacidad y voluntad real de transformar nuestras ciudades y autonomías, por necesario e ineludible que esto sea. 
Nos jugamos algo más importante para nuestra democracia: que el cambio del sistema político español sea o no posible. Insistimos, no solo un cambio de gobierno aquí o allá, tampoco un necesario movimiento que, desde las ciudades y autonomías, precipite un Gobierno progresista en las generales de 2020. Todo esto es importante, qué duda cabe, pero hay otra cosa más crucial en juego: si el sistema político nacido en 1978 es o no reformable, es decir, si se cierra su crisis sin alterar en lo sustantivo sus profundas deficiencias (de origen y adquiridas). Por resumir: un modelo productivo ineficiente y profundamente desigual e injusto, una corrupción generalizada sin mecanismos reales de control, una paupérrima democratización de nuestras instituciones, un modelo territorial en avanzado estado de descomposición… 
Una victoria de las fuerzas que, por activa (PP) y por pasiva (C’s), reman juntas para mantener el sistema en pie sin reforma genuina alguna, buscando la desmovilización y desmoralización ciudadanas antes que la transformación institucional y social, dejará el problema de España en una reforma siempre pendiente. En un “no se puede” marcado a fuego en la conciencia colectiva.
Los últimos meses del gobierno de la Comunidad de Madrid brindan el ejemplo del alto riesgo que corremos: un gobierno en descomposición que trata de mantenerse en pie bajo el juego perverso de la ejemplaridad inversa, esto es, la de proclamar la igualdad de todos los partidos y líderes políticos ante la corrupción, la mentira y, en el fondo, la imposibilidad de cualquier cambio a mejor: “Somos todos iguales, nada es posible, confórmense con lo que hay”. Que la respuesta de C’s al ventilador cínico de la indiferencia popular ante la indecencia haya sido la del mero cálculo electoral, decidiendo la moción de censura mediante encuestas de opinión, confirma las sospechas de que ningún cambio, ni siquiera una tímida regeneración, vendrá de la mano de los naranjas. 
Valga esta insistencia en lo que nos jugamos en 2019 para centrar este editorial en lo que toca: Podemos y la Comunidad de Madrid. Seamos claros: los votantes de izquierda necesitan, necesitamos, a Íñigo Errejón libre de zancadillas internas, avalado por un partido que entienda que ningún equilibro doméstico y ningún reparto de posiciones puede pesar más que el reto que tenemos delante. Sin un buen resultado en Madrid de los morados, sin una buena campaña que consiga esa competencia virtuosa con el PSOE de Gabilondo por la que ambos partidos amplíen sus respectivas bases electorales y sumen, así, un escaño más que el tándem PP y C’s, la Comunidad de Madrid se convertirá en el ejemplo de la imposibilidad, en la demostración de que España es, y siempre será, la democracia cada vez más estrecha y restrictiva que hoy sufrimos. Ya no es cosa, pues, de quién gobierne, sino de cómo se gobierne las próximas décadas.

martes, 17 de abril de 2018

DOS ENTIERROS DE PRIMERA EN LA UNIVERSIDAD

UN ENTIERRO DE PRIMERA PARA CIFUENTES Y EL RECTOR
Juan Carlos Escudier

17/04/2018
Amortajada por su partido y con los caballos con gualdrapas y penachos negros de plumas esperando para tirar del landó con la cajita de pino, la todavía presidenta de Madrid ha decidido morir matando y llevarse por delante al rector de la Rey Juan Carlos, Javier Ramos, quien a su vez había optado por matar antes de morir y, en el tumulto y a bocajarro,  dar a Cifuentes el tiro de gracia. Es la lectura que hay que hacer de las cartas hechas públicas hoy en las que ambos se tiran los másteres a la cabeza.
Sin disculpar a la rubia de la curva, que ya es un fantasma más grande que su título, lo de Javier Ramos es de una hipocresía cum laude. El ingeniero Ramos, delfín del rector de los plagios, el mismo que cerró la investigación contra los corta-pega de su mentor con un aquí paz y después gloria, se nos presenta como el adalid de la ética, el guardián que velará de manera implacable para devolver a su Universidad el prestigio perdido.
En un artículo que ha publicado El País, Ramos reconoce “irregularidades”, “errores” y “mala praxis” y anuncia que, “de confirmarse en delito de falsedad documental”, algo que da por hecho, solicitará al Ministerio de Educación que retire el máster a Cifuentes. “Quiero manifestar que, a partir de ahora, cualquier nuevo caso de corrupción académica o económica que descubramos en nuestra Institución, no vamos a considerarla como un caso más, sino como un caso menos, que nos acerca a la máxima integridad moral”, escribe el excelentísimo señor Rector. En definitiva, que lo de Cifuentes es corrupción, pero en vez de dimitir por haberla consentido y correr en su defensa con una acta falsificada, el Magnífico anuncia una nueva etapa en la que alfombrará los campus de ética, transparencia y buen hacer.
Cifuentes, que ahora que está más muerta es cuando menos se hace la rubia, le ha respondido con una carta personal, que recoge OK Diario, en la que traslada a la Universidad todas las irregularidades que hubieran podido cometerse. Empaquetada la mierda y enviada al rector con acuse de recibo, hace responsable a la Rey Juan Carlos de las falsificaciones de firmas y singularmente a Ramos, que primero le remitió a través de su secretaría un acta “que no había sido solicitada por nosotros” y quince minutos después anunció una investigación reservada por las dudas sobre su autenticidad. Cifuentes reprocha a la URJC las facilidades que le dieron y que nunca debió aceptar, acusa a la Universidad de pasarse por el forro la ley de Protección de Datos y, finalmente, comunica que renuncia a usar el título del máster, que ya iba siendo hora de dejar de mentir en el currículo.
A estas alturas, el duelo resulta más bien cómico y hace casi imposible determinar quién de los dos tiene la cara mas dura. Sería muy conveniente que la carroza fúnebre preparada para Cifuentes hiciese hueco al rector, que también se merece un entierro de primera, de esos con sacristanes, monaguillos, sacerdotes con hisopo y caballos enjaezados. No hay que dejar que se pierdan estas tradiciones.

viernes, 13 de abril de 2018

INTERPRETACIÓN DE TEXTOS EN INGLÉS



por Carlos Á. Trevisi,
(Biblos 1992) (ISBN 950-786-016-9).

 HABLAR la lengua inglesa es SABER inglés; INTERPRETAR TEXTOS EN INGLÉS NO ES SABER inglés; ES SABER CÓMO se estructura el IDIOMA, lo que de ninguna manera descalifica su aprendizaje. 

Nuestra propuesta presentada hace más de 25 años  es solo una técnica para entender el INGLÉS ESCRITO: se basa en la posición relativa de las palabras en el juego de la sintaxis y nació como sigue:

"Cuando pienso en una lectura educativa me imagino uno de esos diálogos becketianos recomendados por los oligofrénicos profesionales para aprender idiomas: '¿Es su padre torero o posee una casa en las afueras?', 'Mi vecino me ama y tiene  una bufanda'.
"Aunque mi ineptitud para aprender idiomas no me recomienda como ejemplo, puedo asegurar que he aprendido a  LEER INGLES gracias a 'The Lord of the Rings', dos diccionarios y un  maravillosamente largo mes de agosto."

Esto nos lo dice Fernando Savater, doctor en Filosofía,  escritor y conferencista español (La Nación, Buenos Aires,  15 de octubre de  1989).

Lo comparto, al igual que usted que, de ser iniciado, ya  habrá padecido la oligofrenia de profesionales que lo redujeron  a la infelicidad del "does en la tercera persona del singular,  interrogativo o negativo" y, de ser "sabido", a la no menos  pesada carga de leer Macbeth (en inglés, que si no, es un placer) destacando que en el segundo  acto, escena tercera, el genio de la literatura inglesa hace referencia a que a mayor ingestión de alcohol mayor flujo de orina,  con lo cual usted difícilmente haya resuelto su problema de comuni-cación, aunque sí avanzado sobre el metabolismo de  los riñones.
Lo que nos atañe, sin embargo, es el segundo párrafo de  Savater: "...he aprendido a leer inglés gracias a [...] un maravillosamente largo mes de agosto".

La imperiosa necesidad de leer inglés ha impulsado la metodología como la que  presentamos, que ha demostrado ser  accesible  y eficaz en profesionales y técnicos de las más variadas ramas del saber. Diez años de aplicación ininterrumpida en la Argentina*,  en empresas tales como Firestone y Duperial  o centros de alta investigación como la Comisión Nacional de  Energía Atómica; en el Ejército, donde durante años se aplicó en los cursos de suboficiales de la Escuela de Comunicaciones, en la Universidad Tecnológica Nacional en la Universidad  Nacional de Tucumán, así lo confirman.

El "largo mes de agosto" tal vez pueda acortarse. Depende de su voluntad y afán por adentrarse en un método didáctico y moderno que lo liberará de estudiar aquello que ya sabe, para lanzarlo abiertamente a dilucidar lo que nunca ha aprendido.

Este "libro" ha sido escrito desde usted y para usted. Por eso su tono coloquial y directo. Pretende involucrarlo sistemáticamente en un conocimiento que usted sabe que es esencial, y del que, sin embargo, ha huido regularmente.
Todo lo que va a ver a continuación se refiere al conocimiento del idioma inglés como estructura idiomática. En la tarea que va a iniciar, su razón lo habrá de llevar de la mano por una red de intercausalidades donde las secuencias lógicas reinan indiscutidas. La gran variedad de claves que habrá de enfrentar son un desafío para su memoria y su capacidad creativa. Su constancia y alegría por hacer algo nuevo, enteramente distinto, facilitará los logros. Bienvenido y... manos a la obra.

NB. Pasados los 25 años a los que aludo  "UT SUPRA", el libro ha sido incorporado a la web DE LA FUNDACIÓN EMILIA MARÍA TREVISI y está disponible sin coste alguno a todos a los que pueda resultarles  de utilidad. De ser así comunicarse a traves de e-mail:

  ASUNTO: INTERPRETACIÓN DE TEXTOS EN INGLÉS
  ctrevisi@fundacionemiliamariatrevisi.com

ETNOCENTRISMO INTELECTUAL


            Autor desconocido   
         
          Crítica a la visión etnocéntrica occidental en clave
                              histórica y antropológica

La apertura etnográfica de amplios horizontes históricos y culturales se superpone a todo intento de imposición étnica etnocéntrica. El pujante etnocentrismo cultural, europeo y contemporáneo, asociado en su forma primigenia al pensamiento decimonónico progresista y evolucionista, es combatido por Ortega. Éste, como vengo afirmando desde hace tiempo, se aparta de la etnocéntrica y errónea creencia occidental que dice que somos los más culturalmente avanzados del planeta. La cima de la civilización mundial. Así creía en su momento, sumida en una acentuada prepotencia biológica racial, la Inglaterra victoriana, embalsamada de elogios por los primeros antropólogos evolucionistas decimonónicos (Morgan, Spencer o Tylor). Éstos, modernos precursores del actual etnocentrismo occidental y herederos directos de una idea moderna de progre-so desbordante durante el racionalmente magnificado siglo XVIII, proyectan sobre Europa y especialmente sobre la económicamente pujante y burguesa Inglaterra del siglo XIX todas sus esperanzas como teóricos antropológicos. Ven en ella la suprema forma de existencia. Ese estadio superior cultural de la civilización humana que tanto les enorgullecía y al que tendían, en principio y según ellos, el resto de culturas -no todas lo conseguían- definidas desde Occidente como más "primitivas" o salvajes. Ortega menciona la figura de Kurt Breysig para ilustrar este asunto:
"Algo más sutil fue el ensayo de Kurt Breysig en su Historia de la cultura moderna, donde hallamos un primer capítulo "Sobre los pueblos eternamente primitivos", es decir, sobre los salvajes (...)Siempre recaerá sobre Breysig el honor de haber sido el primero que introduce el llamado "salvajismo" como personaje esencial en el gran drama humano. Su idea es que la realidad histórica se produce en grandes ciclos, cada uno de los cuales recorre una serie de estadios siempre idéntica. Así, hay en Grecia una época primitiva, una antigüedad, una edad media, una edad moderna, una época reciente. Mas no todos los pueblos avanzan de un estadio a otro; los hay que se quedan perennemente en una determinada altura de su desarrollo histórico esperando la hora de desaparecer. Habría, pues, como razas "eternamente primitivas", naciones irremediablemente medievales o antiguas" (Ortega y Gasset [III] 2004: 766).
La culturalmente soberbia visión histórica y evolucionista decimonónica soportaba una idea del progreso recalcitrante. Toda existencia cultural planetaria o mundial era juzgada según su mayor o menor colaboración en ese progreso que simbolizaba modernidad. Cuando un pueblo parecía no haber contribuido a él, se le negaba -en opinión de Ortega- "positiva existencia histórica y quedaba descalificado como bárbaro o salvaje. Ahora bien; ese progreso era simplemente el desarrollo de las aficiones específicamente europeas: las ciencias físicas, la técnica, el derecho racionalista, etcétera" (Ortega y Gasset [III] 2004: 765). Durante los siglos XVIII y XIX, el mundo dominado por la civilización europea vivía sostenido por la fe en el progreso. Creía que la humanidad había por fin montado "en un convoy llamado cultura, el cual por necesidad mecánica, había de llevarla en incesante avance a formas de existencia cada vez mejores y así hasta el infinito [...]. La fuerza creadora de esa cultura progresiva o progrediente era la razón, la inteligencia" (Ortega y Gasset [XII] 1983: 246). El europeo no entiende más historia que la que va movida por "la idea del progreso, la que consiste en el servicio de una cultura creciente" (Ortega y Gasset [II] 2004: 762). Occidente sacraliza la idea moderna del progreso pues, desde hace siglos, impulsa la civilización europea -según se piensa- hacia cotas culturales y humanas cada vez mejores y "prohibidas" a otros pueblos denominados "primitivos" de los que nada se conoce. El progresismo occidental etnocentrista conduce en este sentido a que porciones gigantescas de vida humana, en el pasado y aun en el presente, nos sean desconocidas y los destinos no europeos que han llegado a ser noticia sean tratados, todavía hoy, como formas marginales de lo humano, "como accidentes de valor secundario, sin otro sentido que subrayar más el carácter substantivo, central, de la evolución europea" (Ortega y Gasset [III] 2004: 765).
Los evolucionistas sociales progresistas, aun cuando en principio combaten todo universalismo dieciochesco y humano cultural por falso, no logran escapar a ciertos postulados ilustrados que impulsan un tipo de etnocentrismo occidental racional cultural que somete otros modos de estar en el mundo. Siguen aquéllos pensando que Europa simboliza cultura superior y razón. Presos de un determinismo biológico racial y sobre todo de una soberbia cultural sin precedentes inmediatos, categóricamente afirmaban que las culturas del pasado se encontraban en una fase evolutiva retrasada. Salvajismo o barbarie. Primitivismo. Culturas que, por tanto, no habían contribuido al progreso. Esta actitud supone sentir, como advierte Ortega, "fobia hacia el pasado, sobre todo hacia el hombre primitivo". Implica creer que "el pretérito no puede enseñarnos nada, y mucho menos ese pasado absoluto (...) que habita el hombre prehistórico" (Ortega y Gasset [II] 2004: 408). El progresismo unilineal evolucionista es, como piensa Ortega, falso porque se refiere exclusivamente al porvenir. En él pone todas sus esperanzas. Está ciegamente seguro de que el hombre progresará "con astronómica necesidad" (Ortega y Gasset [VI] 2004: 321).
Con la posterior, ya entrado el siglo XX, parcial crisis de un, a veces, delirante e impositivo progresismo racional occidental, el evolucionismo unilineal y secuencial antropológico sufrirá un claro desdén por parte de determinadas y por entonces ascendentes corrientes teóricas antropológicas [particularismo histórico, difusionismo cultural, funcionalismo o estructuralismo] menos dañadas por la perspectiva progresista etnocéntrica occidental y más atentas a lo discontinuo y diferencial cultural. Semejanzas e identidades pasan a un segundo plano: "En general -dice Ortega en 1924- el espíritu evolucionista, tan característico del siglo pasado, tiende a ignorar las diferencias y a subrayar lo que hay de común entre las cosas" (Ortega y Gasset [III] 2004: 768). Pero ya desde 1914, Ortega, invitado por la Sociedad de Matemática, dio en el Ateneo de Madrid una conferencia, donde pronosticaba que "al siglo evolucionista y, por tanto, unitarista seguiría una época de mayor atención a lo discontinuo y diferencial" (Ortega y Gasset [III] 2004: 763, n.). No se equivocaba.
Al difusionismo, corriente que contribuye al desarrollo de la teoría antropológica en el siglo XX, dedica Ortega algunas líneas en dos obras: Las Atlántidas (1924) y Las ideas de León Frobenius (1924). Cita aquél al etnólogo alemán difusionista León Frobenius y al antropogeógrafo, igualmente difusionista y alemán, Ratzel. El principio teórico de los "ámbitos o círculos culturales" -Kulturkreise- domina el pensamiento de ambos autores -especialmente de Frobenius que, como recuerda Ortega en 1924, lo introdujo en la etnología hace veinticinco años y tan fecundas cosechas ha producido. En virtud de este principio, respaldado por ambos teóricos antropológicos alemanes, el desarrollo social y cultural obedecería a "préstamos culturales" de unos pueblos hacia otros: "Una cultura (...) nace en una región y se extiende por expansión de la raza que la creó" (Ortega y Gasset [III] 2004: 759). Cada tipo de utensilio "ha sido inventado sólo una vez, en un lugar determinado; su aparición en otros lugares implica un proceso migratorio (...), se ha ido extendiendo por transmisión" (Ortega y Gasset [III] 2004: 658 s). Algo que Ratzel explica, según Ortega, por la "pobreza de ideas" connatural a la especie humana: "Siempre que puede elude el hombre el esfuerzo de inventar y prefiere recurrir a la imitación, al préstamo" (Ortega y Gasset [III] 2004: 658). El difusionismo, corriente antropológica de comienzos del siglo pasado, niega el progresismo evolucionista unilineal y secuencial, entendiendo en rigor todo progreso social en términos de "préstamo cultural".
Desde nuestra perspectiva y en este trabajo nos inclinamos por la siguiente tesis: no hay razón para negar, en cualquiera de los casos teóricos abordados, la realidad del progreso, pero es preciso corregir la noción que cree seguro ese progreso. Más congruente con los hechos es pensar, como hace Ortega, "que no hay ningún progreso seguro, ninguna evolución, sin la amenaza de involución y retroceso. Todo es posible en la historia -lo mismo el progreso triunfal [...] que la periódica regresión" (Ortega y Gasset [IV] 2004: 422). El decimonónico evolucionismo radicalmente progresista es sobre todo futurismo. El futurismo o afán de supeditar la vida actual y pasada a un mañana que no llega nunca, fue, como afirma Ortega, una de las enfermedades de ese tiempo pasado -que todavía hoy en este siglo XXI seguimos en cierto sentido arrastrando- (Ortega y Gasset [II] 2004: 624 s).
Con Ortega, y en este contexto de crítica a toda perspectiva radical etnocéntrica y progresista, asimismo coincidimos en el positivo valor antropológico asociado al progreso de la etnología, disciplina que ha ocasionado una esperanzadora transmutación en nuestra idea etnocéntrica de cultura, reforzada especialmente a partir del siglo XIX. La visión provincial, mediterránea y europea del cosmos histórico, donde cultura simboliza una manera ejemplar de comportarse, ha sufrido un zarpazo correctivo etnográfico. No debemos pensar que solamente produce alta cultura, simbólica o material, Occidente actualmente, ni debemos tachar de inculto cualquier otro sistema de formas religiosas, intelectuales o políticas ajeno al nuestro. No hay sólo una cultura social global étnicamente paradigmática que desde hace siglos, por cierto, afincamos erróneamente en Occidente. Esto no significa, no obstante, apostar a ciegas y sin más por el relativismo moral cultural que aboca necesariamente al nihilismo, pero menos aún sacralizar el despótico afán de universalismo racional, cultural y etnocéntrico occidental que germinó en la Modernidad. Etnógrafos y especialmente etnólogos, acumulando datos y vivencias, fruto de haber ido penetrando en el secreto de pueblos completamente dispares de los europeos y mediterráneos, han llegado, como en efecto afirma Ortega, a intimar con sus modos de pensar y sentir. Como especialista en análisis descriptivos y comparativos en materia histórica cultural, el etnólogo fue advirtiendo, según Ortega, lo siguiente:
"Aquellos usos bárbaros y aun salvajes, aquellas ideas grotescas o absurdas, tenían un profundo sentido, una exquisita cohesión. Eran, a la postre, una manera de responder al cosmos circundante muy distinta de la nuestra, pero no menos respetable. Eran, en suma, otras culturas. Gracias a la etnología, el singular de la cultura se ha pluralizado, y al pluralizarse ha perdido su empaque normativo y trascendente. Hoy la noción de cultura deriva hacia la biología y se convierte en el término colectivo con que denominamos las funciones superiores de la vida humana en sus diferencias típicas. Hay una cultura china y una cultura malaya y una cultura hotentote, como hay una cultura europea. La única superioridad definitiva de ésta habrá de ser reconocer esa esencial paridad antes de discutir cuál de ellas es la superior (...) Las culturas, no los hombres, no las razas o pueblos, serían los protagonistas históricos. Los pueblos quedan como meros portadores de ellas, como los vientos del polen vegetal. Un mismo individuo humano sería históricamente distinto si, en vez de nacer en el ámbito de una cultura, naciera en el de otra. Todo hecho humano es un brote de ellas y en ellas radica su sentido. Por eso, el etnólogo, el historiador, tienen que acostumbrarse a considerar las culturas como los fenómenos fundamentales. Lo demás es sólo fragmento de ellas" (Ortega y Gasset [III] 2004: 757 y ss).


jueves, 12 de abril de 2018

EL ABANDONO DEL NIÑO


Carlos A. Trevisi    

La realidad de la familia es cruel porque abandona al niño.
Si afectivamente, porque no somos capaces de hacerlo sentir que es parte de nosotros mismos, siendo otro y distinto; porque no le sonreímos, ni vivimos en él, ni lo respetamos, ni le exigimos. Si intelectualmente, porque no pensamos con él lo que él quiere y necesita pensar; porque somos incapaces de crearle situaciones nuevas para que resuelva; porque lo comprometemos en una vida que sólo ofrece modelos estereotipados. Si volitivamente, porque al no respetar lo que quiere, lo desmotivamos en su heroicidad,  e imaginación algo tan propio de su edad, y porque en lugar de responder a sus interrogantes, nos apuramos a resolver sus problemas atropellando sus propias capacidades; si desde la libertad que tendrá que ganarse, porque no lo independizamos; no le permitimos que corra riegos; lo hacemos desconfiado; le impedimos que descubra otros espacios; no lo dejamos elegir qué hacer ni cómo hacerlo ni con quién hacerlo. Así, lanzamos al mundo hijos convencionales, inflexibles, autoritarios, monológicos, egoístas, serviles.
El informe de la SGAE, ya visto,  más los vacuos programas de televisión, los  teléfonos móviles, los ordenadores, sientan a nuestros niños entre tres y cuatro horas diarias frente  a tales aparatos y los padres facilitamos la embrutecedora diversión poniéndoles un televisor en el dormitorio (2 de cada tres niños españoles disfrutan de ese "privilegio")

Surge así que la interacción de la familia con la escuela es prácticamente -por no decir inevitablemente- nula, y su peso en ese ámbito, no obstante ser, por definición, la primera educadora del niño, ninguno.
Los conflictos entre padres y maestros son permanentes. Lo menos que se escucha decir a las partes es que "los padres depositan a los chicos en la escuela y se desentienden de ellos"; los padres a su vez, insisten en que los maestros "son meros funcionarios que cumplen con sus horarios de clase y basta".
Me permito decir que todos tienen razón. Y como dice nuestro ingenioso hidalgo, que todos tengan razón "no es sino la razón de la sinrazón que a esta razón hace".
Si en lugar de agredirnos y aplastarnos entre nosotros, nos pusiéramos en común, todo sería más simple. Claro que los padres tendríamos que asumir las obligaciones que conlleva que nuestros hijos sean lo mejor que tenemos, y los maestros, que el camino que han emprendido al obligarse con la carrera docente, está lleno de entrega, de esfuerzo, de sinsabores, de paciencia, y, al mismo tiempo, vacío de reconocimiento social, de prestigio y de comodidad, por sólo citar algunos de sus "contratiempos".
Sin embargo, hay algo en común entre padres y maestros que favorecería muchos acuerdos: el disfrute que brindan la alegría y la frescura de los niños. Si un padre fuera al colegio a preguntar al maestro si su hijo se sonríe, si es solidario, si es dialogal, si es feliz, en lugar de increparlo porque no sale de excursión con sus alumnos, el maestro se sorprendería agradablemente y, con toda seguridad, no actuaría como un “funcionario” a la espera de la hora de salida.
Si bien este mundo no autoriza esa clase de idilios, ofrece, sí, otro tipo de soluciones. En lo que nos atañe podría ser una puesta en común institucional, un igual a igual, en el que participarían la escuela, la Asociación de Padres y Madres, las municipalidades, los consejos escolares y sus respectivas alzadas; cada cual en lo suyo pero con un objetivo: los chicos, y una única meta: su educación. 

¿Estamos educando debidamente a nuestros hijos?



Debemos lograr en nuestros hijos una calidad de pensamiento que, sucesivamente, les permita elegir, cambiar y crecer y, finalmente, que estén en los demás en cumplimiento de su destino de amor y entrega. Estos logros serán fruto de una tarea conjunta familia-escuela, con eje en la primera. Habiendo transformado sus potencias en actitudes gracias al proceso educativo, se asumirán   personas con visión de sí mismos y del entorno como para insertarse en él según sus propias capacidades.

El mundo nos alerta sobre el signo de los tiempos: el cambio vertiginoso y sobre sus características más elocuentes: la precisión y la globalización. Una visión de nosotros mismos nos dice que, para introducirnos en ese mundo, es menester la imaginación. Lo educaremos, entonces, en satisfacción de armonías en un entorno imaginativo.
La realidad no condice con estos principios. Ni el hogar, ni la escuela, ni la calle van por ese camino. La formación académica de los maestros es enciclopedista y así aplican sus enseñanzas. Esto conlleva problemas. El enciclopedismo no es malo porque aporte datos; es malo porque excluye la imaginación. 

La formación académica de los maestros parece no hacer el debido hincapié en lo pedagógico, o si lo hace, se esfuma, entre otras cosas, ante un resguardo laboral que los ha empujado hacia el “funcionariado” lo que abona un ”dejar de hacer" sin riesgos. Los padres, a nuestra vez, atrapados en una red que nos obliga inútilmente, incapaces de ver más allá del momento que nos toca vivir, atosigados de problemas –de lo que da prueba el hecho de que una gran mayoría "depositemos" los chicos en la escuela- uno de los pocos signos de salud mental que damos respecto de nuestros hijos –permítaseme la mordacidad- es que hemos optado por no tenerlos. La crueldad que encierran los modelos hedónicos que nos ofrece la calle me exime de mayores comentarios: una televisión idiota, revistas vacías de contenidos, el afán consumista...
La salida, sin duda, es una puesta en común a partir de la deposición de actitudes propias de padres miopes y de maestros academicistas y de algunos otros vicios que aquejan nuestra convivencia (una  participación fundamentada en el conocimiento de las causas del desaquisado antes bien que en sus   consecuencias). ¿Es que hemos pensado en PISA    por ejemplo ? ¿Sabemos qué es la TRILATERALy su imposición de terminar con los esados-nación? ¿O en Bilderberg? ¿Hemos asumido las razones por las cuales el gobierno está echando al abandono la la educación pública?
Menudo problema.

 Acerca del aprender de nuestros hijos
 
Coincidiremos en que cualquier proceso educativo sistemático tiene un aquí y un ahora.

Cada lugar se corresponde con un momento de nuestra existencia. El lugar es nuestro "aquí", con su carga de afectos, anécdotas, épica, usos y costumbres; con sus senderos serranos; con su estación de ferrocarril, iglesia, escuela y cemen-terio; con el tendero de la esquina, el borrachín; el policía; el fútbol, la bicicleta, las luminarias de la calle principal; las fiestas locales...

Sin embargo, ese "aquí", lo más probable, es que "mañana", dadas las características del mundo que nos toca vivir, sea un "allá": un país distinto, una ciudad desconocida; acaso sin sierras, con borrachines ajenos, con muertos ignotos... Distintos lugares, distintos momentos de un tiempo que marcan otros. Ya no hay un "aquí" para siempre (a).

Por eso, para abordar la educación sistemática, es menester contemplar que hemos de transcurrir en respuesta a circunstancias laborales, de estudio, personales o de familia en un contexto dinámico, de cambio, incierto, tan incierto como la vida misma, donde nada está garantizado.

Si asumimos que es así, padres y escuela debemos dar a nuestros niños una formación que autorice su inserción plena en el mundo, una forma de ser en cuyos logros es menester un alto nivel educativo y gran adaptabilidad social; que aprendan a reconocerse, a saber de sus propias capacidades, a ser dueños de su voluntad, de sus afectos, de su inteligencia y de su libertad.
La enseñanza se canalizará a través de la investigación, del aprender a aprender y no desde los datos. La estrategia del aprendizaje debe favorecer una curiosidad tal que motive una búsqueda que impulse al acto de aprender.

Entonces habremos cumplido con ellos. Y con nosotros mismos.

(a) Tiempo y espacio , por el autor en



























domingo, 8 de abril de 2018

PRESENTACIÓN DEL LIBRO REFLEXIONEMOS III

Carlos A Trevisi

He insistido reiteradamente en el hecho  de que las ideologías nos encierran en sus postulados haciéndonos perder de vista la otridad a la que habría que orientar nuestros esfuerzos en pos de una puesta en común.
Si analizáramos cuidadosamente el mundo en el que vivimos  reconoceríamos la triste soledad en la que nos vamos sumiendo.
Apenas podemos disimular que es así porque hemos perdido la imprescindible capacidad de ser en nosotros mismos estando en los demás.
 Somos esclavos del consumo, de los divertimentos que nos brinda el fútbol, del afán por el dinero, por tener una forma de vida trivial que pervierte el privilegio de nuestra naturaleza de seres humanos. Potenciados por la inteligencia, el afecto, la voluntad y la libertad de conciencia, no sabemos  cómo transformar nuestras potencias en actos: a nuestra inteligencia no le aportamos capacitación ni conocimientos; si se trata del afecto, no sabemos convivir –la participación en una puesta común de intereses es prácticamente nula-;  si de nuestra voluntad, la ponemos en marcha para logros bastardos, y nuestra libertad, la verdadera libertad, la libertad de conciencia, la relegamos en el cumplimiento de la LEY, una ley que nos dice marche preso si hurtamos una bicicleta o es permisiva con los especuladores, magnates, políticos y corruptos. 
Confundimos la LEY  con la JUSTICIA. No entendemos que la ley  es circunstancial, cambiante, tan de circunstancias como la MORAL a la que sirve; en cambio LA JUSTICIA RESPONDE A lOS VALORES PERMANENTES de la ÉTICA, aquellos que guarda la conciencia.

Nuestro libro aspira que descubramos los valores que encerramos los seres humanos a partir de las vivencias que hemos transitado los que participamos activamente en una lucha sin cuartel contra las miserias que nos acosan.

miércoles, 4 de abril de 2018

¿QUÉ SE APRENDE EN EL BACHILLERATO Y EN LA UNIVERSIDAD?

Martha C. Nussbaum en "Sin fines de lucro" , Ángeles J. Perona, Antonio Moreno , Carlos

Se están produciendo cambios drásticos en aquello que las sociedades democráticas enseñan a sus jóvenes. Sedientos de dinero, los estados nacionales y sus sistemas de educación están descartando sin advertirlo ciertas aptitudes que son necesarias para mantener viva la democracia”, escribe la filósofa estadounidense Martha C. Nussbaum en Sin fines de lucroPor qué la democracia necesita de las humanidades, Ed. Katz.
Nussbaum, prestigiosa profesora en Harvard y una de las cien intelectuales más relevantes de 2010 según la revista Foreign Policy, ha escrito un libro en el que alerta del peligro de que aparezcan “generaciones enteras de máquinas utilitarias, en lugar de ciudadanos cabales capaces de pensar por sí mismos”.

 

CIUDADANO ROBOT: No pienso, no protesto

 

En el año 2001, la compañía de energía Enron entró en bancarrota después de que sus dueños protagonizaran uno de los fraudes empresariales más espectaculares de la historia. Muchos trabajadores sabían lo que estaba pasan-do, pero ninguno alzó la voz. “La autoridad y la presión de los pares hacían que la gente no protestara, incluso cuando las cosas se pusieron realmente feas. Necesitamos producir gente que se sienta impulsada a ser crítica, tanto para lograr un futuro saludable en la cultura de empresa como, por supuesto, para la política”, responde a Público Nussbaum.
El ciudadano adquiere las herramientas para desempeñar un trabajo, aprende conocimientos de aplicación inmediata y claramente dirigidos a promover el desarrollo económico, pero se deja a un lado la formación de su capacidad intelectual, de pensamiento crítico y de reflexión. “Se están cambiando las premisas de la educación: de un sistema donde se primaba la formación intelectual se está pasando a una enseñanza utilitaria. Estamos viviendo un proceso de conversión de las universidades en un modelo muy impreciso de escuelas laborales”, razona el decano de Filología de la UNEDAntonio Moreno.

 

CIUDADANO ÚTIL: Produzco, luego existo

Existe un abandono de aquellos conocimientos que no tengan una aplicación mercantil directa. Ahora prima la empleabilidad. No se forma a la persona de forma integral, sino que se persigue una educación que la convierta en sujeto de rendimiento inmediato en el ámbito econó-mico. El ser humano como una pieza más del engra-naje de un sistema productivo que requiere de ciudadanos fácilmente intercambiables que no se planteen otros posibles escenarios.

Para Ángeles J. Perona, profesora de Filosofía de la Complutense de Madrid, “esto conduce al adocena-miento del individuo, cierra su vida, su horizonte, e incluso limita mucho los criterios sobre su propia valía. Si haces algo que no tiene rendimiento mercantil, eres una persona excéntrica o un vago. Y hoy en día el criterio para juzgar es sólo ese”.

 

CIUDADANO NEOLIBERAL: El mundo, un mercado

“Se está cambiando el modelo educativo de forma opaca”, dice Antonio Moreno.
El arrinconamiento de las humanidades está directamente relacionado con una concepción neoliberal de la educación: se forma a los individuos en función de las necesidades económicas de un país. “Las universidades pierden una de sus funciones fundamentales, fomen-tar la conciencia crítica respecto al status quo. Se propicia la integración económica, pero vamos a crear ciuda-danos que no cuestionan el modelo económico y social porque no tienen herramientas para hacerlo”, afirma la escritora Marta Sanz.
La universidad y la Educación Secundaria Obligatoria cada vez ofrecen programas más acordes con las necesidades de las empresas. Carlos Fernández Liria, profesor de Filosofía de la Complutense, lo ilustra con un ejemplo: “En una ocasión, un economista vino a dar una charla a la facultad para decir que las empresas necesitaban las humanidades, que los ejecutivos tuvieran cultura general, porque no podían ir a hacer una entrevista a Japón y no saber que hay que descalzarse para entrar en una casa. Eso van a ser las humanidades.

CIUDADANO INFANTIL: Me quejo, no actúo

Estas tendencias aparecen, precisamente, en lo que se ha llamado la sociedad del conocimiento, un mundo interconectado donde los individuos tienen acceso a un volumen de información inimaginable. Sin embargo, cono-cer no es sólo saber cifras y datos, sino analizar los conte-nidos que la persona recibe y devolver algo nuevo y distin-to a la sociedad.
“Se está instalando el fenómeno del infantilismo, donde el individuo se cree que tiene acceso a todo, sin trabas, lo que es algo falaz. Cuando no lo consigue aparece el victimismola sensación de que se nos debe todo y nos quejamos de forma permanenteEn lugar de asumir el papel de sujeto que actúa, somos pasivos, víctimas de un conjunto de factores que sencillamente nos impiden ser niños otra vez”, explica Antonio Moreno.

CIUDADANO INMEDIATO: Logros a golpe de ‘click’

Las nuevas consignas educativas también quieren controlar el tiempo. “Ahora nos piden cronogramas de los progra-mas: el tema 1 en dos semanas, el tema 2 en una sema-na… Eso impide que yo pueda cambiar el ritmo de mis clases en función de las preguntas de mis alumnos. El tiempo se mecaniza, se instala una sensación de seguimiento de las personas con la excusa de que te preocupas, cuando en realidad lo que haces es ahogarles”, indica Ángeles J. Perona.
Se impone la idea de inmediatez, aumentada por las infinitas posibilidades que ofrece una tecnología cuyo poder no parece tener límites. Para Antonio Moreno, “el deslum-bramiento de la tecnología, que aparentemente nos suministra un acceso a toda la información, crea una ficción de interpretación de la realidad y no contempla los intangibles del conocimiento. No son datos, son opera-ciones que tiene que realizar el sujeto. Y al sujeto hay que ilustrarlo, porque si lo toma de la red son opiniones presta-das, no un análisis propio”. 
       

CIUDADANO AISLADO: El otro no existe

Martha Nussbaum cree que una educación errónea es una de las causas que conducen a sistemas como el totalitarismo. Considera vital que se instruya a las perso-nas desde muy pequeñas en la comprensión y experiencia de los otros. “La incapacidad para entender a los otros como seres humanos plenos fue una parte prominente del nazismo. El psicólogo Robert Jay Lifton hablaba del fenómeno de la disociación: los alemanes de la época eran capaces de tratar con gran humanidad a su familia y a continuación tratar a los judíos como meros objetos”, explica Nussbaum.
“Esto conduce al adocenamiento del individuo”, según Ángeles J. Perona
Los problemas de la actualidad, descontextualizados, aislan al ciudadano, que sin los conocimientos de fondo que aportan las humanidades se vuelve más vulnerable. “Se cercena su curiosidad y se le priva de muchos placeres, como es el disfrute de la cultura. Esta educación tan enfocada a satisfacer las necesidades del mercado incluso atenta contra la posibilidad de ser felices y de ser buenos. Moralmente buenos. Ser mejores personas: más solidarios, más consecuen-tes, más generosos…”, sostiene Marta Sanz.

CIUDADANO INDEFENSO: Soy lo que quieren que sea

Las posibilidades para el individuo se reducen a una sola variable: el valor de su producción en el mercado. “Se nos impone una noción de producción muy mercantil, muy capita-lista. ¿Porque qué se entiende por producción? Un libro de poesía es una producción, algo nuevo y valioso, pero claro, su rentabilidad económica no es tan valiosa”, explica Ángeles J. Perona.


Las personas, por lo tanto, tendrán valor cuando 
el mercado lo decida.