sábado, 23 de septiembre de 2017

CATALUNYA Y ESPAÑA (I), (II), (III) (IV) (V) (VI) (VII) (VIII)

CATALUNYA Y ESPAÑA 

(I), (II), (III) (IV) (V) (VI) (VII) (VIII) (IX) (X)


(Se actualiza  según se producen novedades)

CATALUNYA Y ESPAÑA (I)
Carlos A. Trevisi

No estoy en condiciones de opinar o de tomar partido en el conflicto. Ante todo porque entiendo que  no estoy consustanciado con el problema más allá de lo que  leo y escucho en los medios. Al desconocer las razones históricas que llevan  a los catalanes  a reclamar su independencia de España y los antecedentes del conflicto – me refiero a la historia de Catalunya-  puedo, eso sí, ubicar los reclamos en un marco más amplio que el que  se remite a España.
En mis idas y venidas por Barcelona, Gerona y otros pueblos menores he apreciado muchas diferencias con el resto de España. Será acaso por su posición geográfica tan cercana a Francia, por sus calidades intelectuales, por el puerto que los ha vinculado al resto de  Europa y avispó sus quehaceres económicos, o por un despliegue cultual que se plasma en muchas actividades que se hacen extensivas al resto del país.  He percibido también actitudes soberbias que en varias oportunidades pretendieron  llevarme por delante cuando en un restaurante, por ejemplo,  el que servía la mesa insistía en hablar catalán pese a haberle manifestado que no entendía lo que me decía. Su respuesta fue categórica: “aquí en este país hablamos catalán”, entendí que decía. Le contesté que era lastimoso que no supiera castellano pero acaso sabría inglés. Le hablé en inglés y el resultado fue el esperado. Otras cosas menores –sin que lo expuesto haya sido trascendente- me han sucedido como para que sintiera un cierto desencanto ante personalidades tan poco empáticas.
Si bien poco sé de Catalunya como para ir más allá de lo expuesto, mis conocimientos del resto de España me autorizan a opinar de su realidad y de sus gentes. 
Los  últimos acontecimientos del conflicto que sostiene España con los catalanes han demostrado que estos últimos son capaces de ponerse en común: sean o no independentistas una gran mayoría quiere votar. El ego, me, mei de los españoles  choca en sus actitudes y resolución de conflictos con el nos, nostrum, nobis de aquellos. La sociedad española no sabe dirimir sus diferencias ni los problemas  que la aquejan aunque es de decirse que individualmente no escatiman esfuerzo para prestar apoyo a aquellos que lo necesi tan.
El gobierno español  es un fiel representante de esa forma de ser cuando apela permanentemente a las leyes y a la Constitución en la resolución de sus conflictos.
Cuando una sociedad apela a la ley –y el gobierno de Rajoy y todos los suyos lo hacen- se cumple inexorablemente con aquello de que la ley, que es de circunstancias como lo son los cambios sociales  que imponen su vigencia,  en España no se actualiza al ritmo de las necesidades que exige la ciudadanía. Así, los tribunales meten preso a un ladrón de bicicletas que roba para dar de comer a sus hijos,  o condena a una madre a juicio criminal por haberlos “secuestrado” (¿salvado?) trayéndolos  a España para librarlos   de la custodia de un padre con  antecedentes judiciales por maltratador. Sin embargo la impunidad de la que gozan los ladrones corruptos que anidan en la política gozan de todas las garantías, aún estando en la cárcel, de donde salen a ventilarse gracias a los  subterfugios de una legislación que desde hace 40 años han impuesto las derechas.  La Constitución a la que se apela a diario para justificar  más de una actitud deleznable es un caso concreto: el gobierno apela a los derechos que asisten a la ciudadanía cuando se dan casos como el actual en el conflicto de Catalunya pero callan cuando atañen a los derechos a una vivienda digna , a la educación, a la salud y no sé cuántas cosas más.  El gobierno de Rajoy ha comprometido el dinero del estado, que es el dinero de todos, para salvar a la banca prometiendo que el peso del gasto no repercutiría en la ciudadanía. Acaban de comunicar que  la ciudadanía española  tendrá que hacerse cargo de 40 mil millones de euros que nunca recuperará.
Si en verdad en lugar de apelar a la ley que es producto de una moral cambiante que la impulsa apeláramos a la justicia que anida en la conciencia de cada uno de nosotros –incluso en la de los jueces- otro sería el cantar: la música la pondría la ética y los jueces, apelando a su conciencia, cumplirían con el apotegma de que la ley, interpretada por los magistrados sería lo que ellos entienden que debe ser según las circunstancias de vida de los imputados.*  

Ésta es la metodología que impone el gobierno de RAJOY con Catalunya;  todo lo que hacen los independentistas es ilegal y siendo ilegal el ASUNTO  NO SE PUEDE RESOLVER EN EL ÁMBITO DE LA POLÍTICA: SE DERIVA AL ÁMBITO DE LA LEY ABANDONANDO  EL CONFLICTO EN MANOS  DE LOS JUECES, dejándose  de lado el derecho que le asiste a la ciudadanía  para votar por SI  o por un NO en el referéndum. El resultado es una irascibilidad en los catalanes que puede acarrear mayores problemas que los que padecen ahora mismo.  En este momento, a escasos 10 días del referéndum,  el conflicto va tomando matices que, entre otras novedades, incluye una deriva de la Unión Europea que no hace ningún favor al gobierno de Rajoy.

Los independentistas no ceden y Moncloa, habiendo tomado una senda equivocada, según manifiestan algunos medios,  comienza a preocuparse. 

*NB.

La Ley

Por favor, dejen de usar como rehén de su inmovilismo a la legalidad. Y dejen de hablar de ella como si en este país fuera sagrada. Como si ustedes la respetaran
GERARDO TECÉ
http://ctxt.es/es/20170920/Politica/15143/gerardo-tec-ctxt-la-ley-tribuna.

CATALUNYA Y ESPAÑA (II)
Carlos A. Trevisi
El domingo 24, a escasos días de la fecha fijada para el referéndum, el Periodista Evole entrevisto a Puigdemon, el presidente de Catalunya. En lo personal me llamó la atención que se sometiera a una entrevista  con el destacado periodista que, bien informado, no le dio tregua. Analizando los motivos que llevaron a Puigdemon a aceptar la invitación llegué a la conclusión de que, pese a que insistió en que el referéndum se llevaría  a cabo, su estrategia apuntaba a otro objetivo: marcar un hito en la larga carrera en la que Catalunya aspira a lograr la independencia. La posibilidad de llevar a cabo el referéndum, bien lo sabe Puigdemon, no existe. Lo que busca es dinamitar a Rajoy. En este sentido logrará un éxito rotundo. El error de Rajoy ha sido llevar a la justicia lo que tendría que haber dirimido en el campo de la política y dejar que aquella proceda aplicando  medidas que le son propias, como meter presos a 14 miembros relevantes de su gobierno y poner bajo el mando del Ministerio del Interior a la policía Catalana, lo que ha disfrazado de “coordinación” de todas las fuerzas de de seguridad.


Lo dicho fue ratificado por una ministra el gobierno de Rajoy que , en entrevista celebrada a continuación,  ratificó la estrategia del gobierno central. Solo le faltó decir “viva España”  aunque con argumentos propios de la democracia que ya está a punto de no ser tal sometida como está a intereses económico-financieros que obligan a salvar bancos en lugar de salvar gente.


***

Comentarios  acerca del conflicto catalán

..... España y su sacrosanta constitución están en el eje del problema con Cataluña. Y a pesar de su sacralidad, son muy pocos los que saben que fue redactada por seis hombres de carne y hueso y que cuatro de ellos han denunciado públicamente las injerencias de los militares mientras se estaba elaborando. A todo esto hay que añadir que varios de sus articul0s fueron literalmente impuestos por ellos.
Por lo tanto no estaría de más dejar tanta santificación y bajar al mundo de los vivos 
Por un lado tenemos que los más progres se machacan los sesos para encontrar la palabra que mejor defina la represión del estado en Cataluña. 
En el otro lado nos encontramos con los más ligeros, entre los que me encuentro; los que simplemente nos quedamos con el principal; los que entendemos que todo este conflicto se resume en que unos quieren decidir su futuro y los otros quieren impedírselo, los que pensamos que unos quieren votar y otros que no voten. No hay más.



CATALUNYA Y ESPAÑA (III)
Carlos A. Trevisi
LLEGÓ Y YA PASÓ EL “1-O” DÍA DEL REFERÉNDUM EN CATALUNYA.
Y ha quedado todo al descubierto.

Por algún mandato que desconozco –aunque sospecho de dónde viene- Rajoy y su gente lanzaron el “ejército” a la calle. Les extrañará que hable de “ejército” pero la Guardia Civil actúa como  tal. ¿Y por qué lo digo? Pues porque  yo pertenecí como agente miliciano a la fuerza de choque de la Policía Federal (Guardia de Infantería) en Argentina y vi los atropellos más inimaginables en enfrentamientos  con la gente que se manifestaba en contra de disposiciones del gobierno fueran éstas políticas o de orden judicial. Jamás disparé gases lacrimógenos ni ejercí violencia alguna contra los manifestantes aunque vi con pavor que sí lo hacían muchos agentes que pertenecían a mi unidad. Acabo de ver por televisión a Griso, una periodista de escaso nivel, que justificaba la actitud de los agentes de la Guardia Civil que habían dejado el tendal de 900 heridas en los acontecimientos del 1 de octubre en Catalunya dado que no hacían sino cumplir con las órdenes recibidas por su comandancia.

Entiendo que los enfrenamientos políticos pertenecen al ámbito de la política y no se puede eludir el compromiso de solucionarlos derivándolos a los jueces o a instancias superiores del poder judicial.

Lo sucedido es muy grave, y no me refiero solo al atropello que se ejerció contra la ciudadanía que salió a reclamar por su derecho a elegir libremente su futuro, sino porque los hechos acaecidos  arrojan una gran incertidumbre: en los catalanes, que saliendo a la calle masivamente han dejado en claro cuales son los logros a los que aspiran; en el gobierno catalán, que sigue planteando la declaración de la independencia, y en el gobierno central que en manos de Rajoy de la gente que lo acompaña se han burlado de la estrategia general que rige las convenciones políticas que aspiran a un encuentro basado en el diálogo y en la no-violencia.

CATALUNYA Y ESPAÑA (IV)


Unanimidad, por Luciano Egido

Es sospechosa la unanimidad con que han reaccionado los periódicos nacionales ante los últimos bochornosos acontecimientos políticos de Cataluña, consecuencia de la unanimidad ideológica de sus respectivos patronos. En todos ellos se repiten palabras, conceptos, actitudes y denuncias, como si se hubieran puesto de acuerdo. Tanto las detenciones, como los registros y tanto las acusaciones, como la sorprendente decisión de las autoridades jurídicas de poner en marcha un proceso, en sintonía con las autoridades políticas, han encontrado un eco semejante en editoriales, artículos de opinión y entrevistas complementarias. El detonante catalán, manipulado por el Gobierno central, a última hora, con precisión cronométrica y torpe astucia, ha servido de test para saber el lugar que cada uno ocupa en la debilitada democracia española, que no acaba de desprenderse de los restos de la herencia franquista, salvados por la Constitución del 78. No se trata de la unidad de la patria, de la vieja retórica tradicional, adorno de discursos y metafóricas intervenciones parlamentarias; no se trata de fidelidad a la Constitución posfranquista, que hace agua a ojos vista y a la que la derecha nostálgica se aferra, como a una tabla de salvación, para que nada cambie, después de cuarenta años; no se trata de la desobediencia al Estado de Derecho, con óptica legalista y argumentos de cajón; no se trata de la amenaza de acabar con el sistema socioeconómico actual, revisable y mejorable, con muchos puntos de fricción, como cualquier producto de la historia y de la condición humana. No es la unidad nacional lo que se pretende salvar, sino la unidad de mercado, con sus beneficiosos dividendos. Déjense de macanas, fieles servidores de la pobre España. 

Comentario de Carlos A.Trevisi
Yo haría extensiva la unanimidad  a unos cuantos periodistas  que alardean de ardientes críticas al gobierno de Rajoy pero, como por arte de magia, de buenas a primeras han asumido roles con los que cuesta identificarlos. El caso más patético es el del que presenta "La  Sexta Noche" un profesional que bien podría aprender de su mujer, excelente periodista que hace decir a los entrevistados lo que ella sabe que no le corresponde decir. ¿Qué habrá pasado? Acaso los propietarios de TRES MEDIA le han "pedido" moderación"... 
Me llamó la atención que apareciera en el canal 3 un periodista prácticamente desconocido , de verbo fácil, que hace la apología del diálogo sin aportar nada nuevo, como no sea más de lo mismo. No sé su nombre ni me importa saberlo. Estando como estamos a pocas horas de que el gobierno de Catalunya declare la independencia y proclame la república Catalana, por favor, la gente reclama soluciones, no un palabrerío vacío de contenidos.














Acabo de escuchar el discurso del ciudadano Felipe de Borbón. No negaré que esperaba un discurso equilibrado y medido que pudiera contribuir a solucionar el conflicto. Conozco personalmente al jefe de Estado. He conversado con él en varias ocasiones y sé que piensa las cosas antes de hablar. Hoy, sin embargo, me temo que le han asesorado sus enemigos. Su discurso ha sido lamentable, y su tono antipático y hostil. No ha estado a la altura del momento político. En vez de puentes, el jefe de Estado ha puesto un frontón que alimenta la tensión y el conflicto tanto en España como en Catalunya.
Atravesamos una grave crisis de Estado, y en Catalunya existe un problema político que se ha gestado a lo largo de muchos años. Millones de personas se han movilizado en Catalunya para demandar una votación sobre su futuro. El 80% de la sociedad catalana suscribe esa reivindicación, incluso para votar NO a la independencia como haríamos las gentes de Izquierda Unida. Estos son hechos que no se pueden ignorar. Pero hoy el ciudadano Felipe de Borbón no ha hecho ni una sola mención a ello. Se ha limitado a replicar el discurso del corrupto presidente del Gobierno, el señor Mariano Rajoy, cuya posición es absolutamente insostenible. Ningún problema político de esta naturaleza puede resolverse a golpes contra miles de personas pacíficas. Ningún problema político puede resolverse sólo con jueces o policías. Sólo el diálogo y el entendimiento es el camino.
Sin embargo, el Jefe de Estado no ha pronunciado ni una vez la palabra diálogo. Tampoco ha dicho nada sobre los más de 800 heridos del 1 de octubre. Mucho menos sobre la inmensa movilización pacífica del 3 de octubre, o de todas las precedentes. Ha tomado la peor decisión de todas en estos momentos: ignorar la existencia de un conflicto político haciendo creer que es un simple problema de orden público. Se ha enrocado y, envolviéndose en una Constitución que ya no representa a toda la sociedad, se ha puesto en la primera línea del bloque reaccionario. Irresponsable actitud que, hay que insistir, se ha acompañado de un tono bronco e indeseable para estos momentos.
El discurso de hoy alienta la confrontación y aleja una solución democrática y pacífica que otros y otras seguiremos defendiendo con todas nuestras fuerzas. El ciudadano Felipe de Borbón está preparando el terreno para una intervención durísima contra Catalunya por parte del Gobierno más corrupto de toda la Unión Europea. ¿Cuándo entenderán que eso no va a solucionar absolutamente nada?
La monarquía es una institución anacrónica. Y si no es parte de la solución, es parte del problema. Los que queremos una solución responsable y negociada no estamos representados en las palabras y actitud del actual Jefe de Estado. Y hoy, con más argumentos que nunca, decimos: ¡Viva la República!

   CATALUNYA Y ESPAÑA (VI)
    Carlos A. Trevisi
    
 Ayer, domingo 8 de octubre, se celebró una manifestación que reunió a la mayoría silenciosa de catalanes -todos ellos de derecha- en ratificación de su ideario por un  NO a la independencia. Los argumentos: la legalidad, la Constitución y  la democracia. Hoy martes se espera que el presidente de Catalunya celebre un pleno en el que se declarará la independencia. No creo que así sea; acaso será algo virtual, pero nada apegado a la realidad que le ha dado por el traste. Pienso, sin embargo, que la idea primigenia de Puigsdemont, era precipitar un acontecimiento que marcara un hito en la escalada hacia el separatismo que quedara registrado como antecedente de gran peso para años venideros.
Un millón de personas en la calle enarbolando banderas catalanas y españolas con el PP y Ciudadanos a la cabeza deja descolocado al PSOE que una vez más no sabe qué hacer en su afán por ganar votos. Pedro Sánchez, a la cabeza del partido, tendría que asumir que no puede seguir navegando por las aguas recelosas que imponen los viejos mandantes  -Guerra, Felipe Gonzáles y algún otro que se ha teñido el pelo como Rajoy. SU SOCIAL DEMOCRACIA  HA CADUCADO EN TODAS PARTES. YA NO EXISTE MÁS. La razón por la cual me permito pensar de esta manera es muy simple: a esta altura de las circunstancias se es de IZQUIERDAS  o de DERECHAS, es decir revolucionario o capitalista; no se puede ser ambas cosas a la vez. Sánchez no puede ir de la mano del gobierno de Rajoy acatando los mandatos del capitalismo. Esta dualidad lo ausentó de la manifestación del domingo. Y cuando hablo de CAPITALISMO no aludo  al CAPITAL sino a la adhesión incondicional a una globalización que comenzó en 1973 cuando se le dio forma en la Trilatral con el aniquilamiento de las naciones estado para fundar el control financiero del mundo a través de la banca y las grandes empresas que actúan en el ámbito de los paraísos fiscales. 
El más lúcido de todos los políticos que frecuentan el escenario actual es, sin duda alguna el joven presidente de Ciudadanos que siendo tan de derechas como RAJOY intenta  quitarle  votos , algo que va logrando: así fue como manifestó a la par de un esperpéntico pepero para demostrar a la ciudadanía que él puede resucitar una derecha que en manos de Rajoy se ha ido transformando en un esperpento donde la corrupción, la mentira, y el descaro solo puede conseguir adeptos en el ámbito de la extrema derecha del franquismo.

Cuando uno se somete a los dictados de la ley, tal cual se exterioriza en el PP, y se deja de lado la voluntad de la ciudadanía negando el diálogo, los procesos electorales se reducen a cuantificar votos. En estas circunstancias hablar de democracia -gobierno del pueblo- es una mentira. No puede haber ley que impida a la ciudadanía reclamar por sus derechos ni mucho menos negarlos. 
No podemos atenernos a la ley, que es siempre de circunstancias como la moral en la que se justifica su dictado. Los cambios a los que la sociedad se ve sometida obliga a modificaciones en las leyes, que caducan según la moral cambia.

Un país donde la puesta en común en pos de los cambios que se van produciendo requiere  ética antes bien que el ordenamiento legalque impone la moral.Si se pudiera imponer la ética como fundamiento cierto de las relaciones entre los gobernantes y la ciudadanía oro sería el antar. Pero esto es algo que no le importa a nadie. 

Yo preguntaría a los políticos que dan muestras de ignorancia a la vez que de prepotencia cuando dicen lo que dijo el ministro de economía de Rajoy ante un cuestionamieto que se le hiciera por vender armas a Arabia Saudi: "Si no lo hacemos nosotros lo harán otros países". Bien decía un filósofo de mi conocimiento, Carlos Berbeglia: los ministros de economía tendrían que ser filósofos para abarcar la totalidad de las variables que ofrece el mundo actual.  


CATALUNYA Y ESPAÑA (VII) 

LA JUSTICIA SE PUEDE LLEVAR POR DELANTE LA DEMOCRACIA




Carlos Elordi, marzo del 2017

Cuando el devenir político español trascurre cada día más en 
los tribunales, la justicia está perdiendo toda su credibilidad 
a los ojos de los ciudadanos. Eso sí que es una crisis de estado.
Puede que vaya a acertar quien ha dicho que Rodrigo Rato no pisará nunca la cárcel. Ni Miguel Blesa. Si hace unos años el expresidente de Cajamadrid pasó unas semanas en prisión fue por el empeño del juez Elpidio Silvia. Y esa decisión le costó la inhabilitación al magistrado. Parece que un desliz como ese no se va a volver a repetir. Este viernes una jueza dictó no aplicar medidas cautelares a ninguno de los dos jefes de la banda de las tarjetas negras a pesar de haber sido condenados a 4 y 6 años de cárcel. Un nuevo escándalo jalona así la acción de la justicia española. Cuando el devenir político español trascurre cada día más en los tribunales, la justicia está perdiendo toda su credibilidad a los ojos de los ciudadanos. Eso sí que es una crisis de estado. Pero a ningún poder parece preocuparle.
"No va a llegar la sangre al río", dijo ayer el coordinador general del PP en relación con las tensiones que la imputación del presidente de Murcia ha generado entre su partido y Ciudadanos. Sólo caben dos explicaciones a tanta seguridad por parte de Martínez-Maillo. O está convencido, y por motivos fundados, de que José Antonio Sánchez será exculpado este lunes por el tribunal o no teme que el partido de Albert Rivera lleve las cosas al extremo de la ruptura con el PP. De lo que hay pocas dudas es de que el Gobierno ha utilizado todos los resortes de que dispone para evitar que su partido murciano le dé un disgusto como el valenciano de hace un tiempo.

El cese del fiscal jefe de Murcia, aparentemente porque no comulgaba con el PP, ha sido el punto más dramático de ese proceso. Pero además de esa decisión propia de una dictadura a la turca, hay indicios de que el ministro de Justicia, activísimo en un terreno que no le corresponde, el de la defensa de los intereses de su partido, ha movido algunas fichas más para que su compañero el presidente pueda seguir sin problemas en el cargo. Hace diez días, este, en un desliz de político principiante, reveló que conocía las intenciones de los jueces. Y muchos pensaron que sólo Catalá se las podía haber contado. Pero, ¿por qué el ministro estaba al tanto?
Hay otro aspecto no menos inquietante de ese mismo capítulo. Apenas cesado, el fiscal jefe de Murcia denunció que había sufrido presiones para que no tomara determinadas decisiones o para que adoptara otras. Y añadió que a otros colegas les había ocurrido lo mismo, sólo que mediante acciones más graves. Otras revelaciones similares se sucedieron en las horas siguientes. A Catalá sólo se le ocurrió decir que tenía que haberlo denunciado. Pero López Bernal lo había hecho. A la policía y al Fiscal General. Y el ministro no dio explicación alguna. Cuando su ignorancia, o malevolencia, podrían ser motivos de dimisión.
Todo indica que la escalada no va a parar. Que Mariano Rajoy y los suyos harán todo lo que puedan, sea legítimo o no, para impedir que la corrupción castigue a su gente. Llevan años preparando ese terreno. Su política de nombramientos en los órganos clave de la estructura judicial ha estado guiada por el interés en colocar a magistrados amigos, o cuando menos dispuestos a reconocer ese favor. La última tacada de fiscales va en esa dirección.
Lo han denunciado unos cuantos jueces y fiscales. Algunos repetidamente y desde tiempo. Pero no pasa nada. Porque el órgano que podría revertir esas decisiones si hubiera algo raro en ellas es el Consejo General del Poder Judicial. Y este está férreamente controlado por el PP. Es cierto que eso también ocurría en las alguna de las épocas en que gobernaba el PSOE, aunque tal vez no de manera tan descarada. En todo caso eso confirma que una institución cuyos miembros deben su cargo, sin intermediación ni debate previo alguno, a la voluntad de los partidos tiene que ser reformada de arriba abajo.
Pero no va a ocurrir. Ni tampoco se van a revisar las atribuciones sin límite del fiscal general del Estado, otra pieza clave del entramado. El último, que sólo lleva tres meses en el cargo, ya se ha lucido con los ceses y nombramientos de fiscales jefe que se han llevado por delante a López Bernal y a otros cuantos que no eran del gusto de La Moncloa.
Pero José Manuel López Maza ha rizado el rizo en su comparecencia parlamentaria para explicarlos. Porque, como hacen los acusados en los juicios cuando lo niegan todo aunque se note a la legua que no están diciendo la verdad, pero el procedimiento lo admite, el fiscal general dijo a sus señorías que en su departamento todo se hacía correctamente, que no se ha producido irregularidad alguna. Y salió tan campante de la sesión. Para que luego alguien diga que las comparecencias parlamentarias son importantes.
Hay cada vez más indicios que, sumados a los de antes, llevan a la conclusión de que la justicia no es independiente en España. Es decir, que el poder político, por no hablar de otros, influye en sus decisiones. Eso no quiere decir que no haya jueces y fiscales independientes que luchando contra viento y marea por aprovechar los resquicios que les dan las leyes y los procedimientos sacan adelante causas que lesionan los intereses de los poderosos. Pero muchas veces instancias superiores de la judicatura anulan su esfuerzo. El caso del juez Castro en el caso Nóos que ha terminado con Iñaki Urdangarin en Suiza es un ejemplo de ello.
Pero sin duda alguna el hito más grave de esas prácticas contra la independencia y autonomía de los jueces fue el de Baltasar Garzón. Porque no pararon hasta expulsarlo de la carrera. Y no pasó nada. Los grandes partidos callaron ante tamaña barbaridad imposible en cualquier otro país europeo y los nuevos no habían saltado todavía a la palestra.
Tras lo ocurrido a Garzón se comprende que cualquier juez o fiscal se lo piense dos veces antes de tomar una iniciativa que pueda ser mal vista por el poder o que lo haga después de haber depurado hasta el mínimo detalle por el que puedan atacarle. Eso, por no hablar de las presiones "externas". La cosa por dentro de la institución debe estar muy mal y muchos magistrados lo confirman en privado. Otros, la verdad que muy pocos, salen a la arena pública para denunciar algo de ese estado de cosas sólo cuando están jubilados. Lo acaba de hacer en "El Intermedio" el exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo.
El actual estado de la justicia no figura en un lugar prominente de las agendas de los partidos de la oposición. Pero debería estarlo. Aunque sólo sea para que no sientan sólos los ciudadanos se escandalizan porque Rato o Urdangarin salgan de rositas, o por el cese del fiscal López Bernal, o cuando ven cuando la justicia se ceba con quienes publican chistes irreverentes por internet, o cuando se piden hasta tres años de cárcel a sindicalistas por haberse enfrentado a la policía en una manifestación.

CATALUNYA Y ESPAÑA (VIII) 









Dicen que la Guardia Civil ha encontrado en el registro del domicilio del secretario general de Vicepresidencia de la Generalitat, José Maria Jové, el plan secreto del independentismo para proclamar la República catalana, en el que estaría recogidos todos los escenarios posibles y la forma de actuar ante cada uno de ellos. Al documento se le ha dado mucho bombo cuando lo noticiable no es que el Govern disponga de un proyecto y lo ejecute sino que el Gobierno del Estado haya carecido de algo parecido en cinco años, más allá de esa ‘operación diálogo’ que consistía en habilitarle un despacho a Soraya Sáenz de Santamaría en Barcelona con vistas a L’Eixample.
Sólo la dejadez del Ejecutivo y la holgazanería de Rajoy, que debe de seguir pensando que las televisiones averiadas se arreglan solas o propinándoles golpes con un par de antidisturbios, explican gran parte de la situación actual que tiene fracturada a Catalunya y tensionada al resto de España, donde ya es visible el despertar de un nacionalismo muy peligroso, habitat ideal de una ultraderecha que ya campa en las calles de muchas ciudades.
Dicen también que ha faltado política y es verdad, aunque la carencia más notable ha sido la de políticos, una profesión con más instrusos que el periodismo. Su lugar ha sido ocupados por pelagatos, gente trajeada con querencia a los atriles y los micrófonos incapaces de aportar una idea propia más allá del argumentario de sus partidos. Estos loritos han hecho mucho daño cuando, en ocasiones, repetían por error lo que escuchaban en casa y montaban carajales importantes, tal es caso de Pablo Casado y su reciente evocación de Companys para amenazar a Puigdemont parece que con la cárcel y a mayores con el paredón.
Estamos rodeados de Casados y echamos en falta más Borrelles, con los que se podrá coincidir o no pero a los que hay que reconocerles un relato propio que engrandece a la política y la vacuna de ser la Arcadia de los charlatanes y los vendedores de mantas. A los partidos siempre les resultaron incomodísimos porque tenían criterio propio y les buscaron las vueltas para expulsarles, mantenerles alejados o segarles la hierba bajo los pies cuando amenazaban con dar un paso al frente y tomar las riendas de sus organizaciones.
La política española de los últimos años se ha llenado de arribistas y de funcionarios –en el sentido burocrático del término-, cuando no de ladrones. Éstos últimos han hecho fortuna en todos los sentidos. Con permiso de los veganos –que a esto hemos llegado en lo del lenguaje ‘políticamente’ correcto- nos acostumbramos hasta tal punto a las hamburguesas que sólo en momentos como éste añoramos los solomillos de ternera. Con políticos de verdad, capaces de levantar la mirada más allá de la siguiente rueda de prensa, lo suficientemente leídos para conocer la historia del país y con un proyecto de futuro bajo el brazo no habría sido posible el actual enquistamiento del conflicto catalán y la espiral de odio que se está creando alrededor.
A estas alturas, puede que la mediocridad que habita en La Moncloa consiga mantener la integridad territorial y retener a Catalunya como cuerpo cierto del Estado pero habrá perdido su alma, que es lo que más costará recuperar si es que alguna vez se consigue. Culparán de sediciosos a quienes tenían un plan para construir un país, con cuyos métodos y hasta con su esencia se puede estar en profundo desacuerdo, aunque una traición no menor resida en quienes han jugado a la gallinita ciega durante años y, aun ahora, cuando la venda ha caído al suelo, siguen sin ver más allá de sus narices.

CATALUNYA Y ESPAÑA (IX)


El presidente de Catalunya declaró la independencia en el Congreso catalán;      en el  mismo discurso la dio por suspendida 8 segundos después, hasta nuevo aviso. La CUP, uno de los partidos socios pro-"República Catalana" abandonó el Congreso. La gente que seguía el pleno por televisión en las calles pasó de la euforia a la tristeza más total; se sintió traicionada.
Sin duda el proceso separatista ha marcado un "ahora" que agudizará el desenuentro: ha sido un hito que impulsará nuevos intentos.
Los  invito a que visiten el periódico PUBLICO.ES del día de hoy 11 de octubre: muy completo. Del mismo modo sospecho que el gobierno, que se siente ganador ante lo que parece una rendición de lo partidos separatistas, no dudará en aplicar el artículo 155 de la Constitución con lo que dará por finiquitado el conflicto (o no). 
PUBLICO.EShttp://www.publico.es

NB. Trevisi. De haber más novedades, como entiendo que las habrá, se podrán ver acudiendo a este mismo blog bajo el nombre. LA REPÚBLICA CATALANA: UN INTENTO FRACASADO (POR AHORA)

CATALUNYA Y ESPAÑA (X)


El Gobierno de Rajoy ha demandado un respuesta respecto de aquello que se planteó desde Catalunya como DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA.

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS INDICAN QUE DE NO HABER RESPUESTA POR PARTE DEL GOBIERNO CATALÁN SE APLICARÁ EL ARTÍCULO 155 DE LA CONSTITUCIÓN QUE DARÍA POR FINIQUITADO EL CONFLICTO LIQUIDANDO DEFINITIVAMENTE LAS ASPIRACIONES DEL PRESIDENTE PUIGSDEMONT Y DE LOS SEPARATISTAS. LA POSIBILIDAD DE CONTINUAR CON UN ESTADO DE COSAS QUE SE HA AGRAVADO CON LA FUGA DE GRANDES EMPRESAS CATALANAS A  MADRID Y VALENCIA  ENTRE OTRAS COMUNIDADES NO DA PARA EL OPTIMISMO. 
TODO INDICA, SIN EMBARGO QUE LA RESPUESTA DEL GOBIERNO CATALÁN NO SATISFARÁ LAS EXIGENCIAS DEL GOBIERNO CENTRAL. EL PLAZO QUE IMPUSO RAJOY VENCERÁ EL EL LUNES 16 A LAS 10.00. 
    
Final de juego (o no, tal la incertidumbre).




    

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