jueves, 16 de marzo de 2017

EL PADRE POLICARPO, SACERDOTE CAPUCHINO

        Ese alguien que estaba siempre presente




 Es ciertamente imposible pasar por la vida sin que alguien nos deje su impronta. En lo personal he tenido la dicha de haber conocido y amado a muchas personas a las que hoy día, en una mirada retrospectiva, debo agradecer lo que hicieron por mí.
Mi padre, tios que  me amaron incondicionalmente -Emilia, Alberto, César; sus amigos –que luego lo fueron míos en la confianza que me dispensaron- Adrián Boffi; mi hijo Santiago; otros que dejaron su sello: Ramón Mayo, Mario Martini, Sor Mª Mauro. 

El  Padre Policarpo.

Esto que váis a leer es un homenaje a un hombre como pocos. Es mi intención que veáis en estas líneas  a algún amigo, amiguete o conocido de esos que se os presentan a diario sin que uno los llame. Esos que estarán siempre allí, aunque ya no estén.

“Era un hombre imponente; movedizo, brillante

- ¿Sabes lo que le dijo la Marquesa de Belmont al Duque  de  Estrancia y a su comitiva? contaba un tercero
- ¿...?
-¿Por qué no os vais a la mierda?!
Su intervención, ante el desenlace del chiste no se hizo esperar:
- Con esa boquita, sería una de las marquesas de Benavente...

  Organizador nato; autoritario, simulador, conocedor de la gente; sabedor de sus propias flaquezas, intentaba no involucrarse afectivamente con nadie.

No sabía de descansos. Gran solitario, disfrutaba de los amontonamientos a los que él mismo convocaba: campamentos, fiestas, reuniones de todo tipo.
Tampoco sabía de diálogos:

- Pues, no. Si  yo  te lo digo es así. ¿ O tú te crees que  he  pasado la vida echao?

Generoso, se quedó a mitad de camino; nunca encaminó sus virtudes hacia nada acorde con sus capacidades.
Ejemplo de  que la gente es como puede, no como quiere, y que estos hombres, insertos en circunstancias poco propicias, desfallecen, renuncian a lo importante, agotándose en trivialidades; mezcla rara de impotencia y desgano.

Crítico sin fuerza, comunitario de aglomeraciones, exigente sin convicción, amplio sin abarcar, abierto inabarcable, independiente sin libertad , apasionado contenido, consecuente sin estrategia, democrático aquí-mando-yo, ocioso sin ocios, comprensivo a su pesar, valiente cómodo, estudioso sabihondo, solidario blando...

- Toma, esto es para ti.
- No puedo aceptarlo
- Tú no estás en condiciones de decir nada. Ni siquiera que sí. Coge esto y     calla. Me daba un dinero que paliaría las necesidades que había               desatado el nacimiento de mi hijo Santiaguito.

Era un gran tipo que reconocía a los que apostaban por la vida,  aunque ese juego no fuera para él. 

Gracias  por todo, Poli.
Eres uno de esos que estarás siempre allí, donde seas necesario.


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