miércoles, 3 de diciembre de 2014

JOVEN DOWN RECHAZADO EN UN HOTEL

BUSSINESS IS BUSSINESS
Por Carlos A. Trevisi
Están imputados el director comercial de la cadena, el del establecimiento y una trabajadora que sería la "autora directa de los hechos". Pegado de <http://www.publico.es/>

Nuestro comentario

Ésta es apenas una muestra de lo que el afán especulativo puede lograr. El hotelero no admite al  DOWN porque sus clientes no estarían cómodos viéndolo ir y venir por el hotel. Más allá de que la justicia los impute, está claro que vivimos un mundo donde el dinero prima sobre todo lo demás, inclusive sobre los diferentes a los que se tendría que distinguir en el trato. 
Nos apabullan, no sabemos cómo  proceder cuando nos enfrentamos con ellos. 

En mi novela SOY DOWN  el bebé DOWN dice:

Querían que fuera normal, como todos los que andan por ahí; que supiera aceptar las cosas como son, aunque, de ser posible, con algún acto de arrojo - no  demasiado comprometedor, eso sí- que me distinguiera de los obsecuentes; que no juzgara a los demás duramente para no ser juzgado con la misma vara; que siempre recordara los límites de la libertad (aquello de "mi libertad termina donde comienza la tuya" que es una forma de decir "eres libre hasta que te topes conmigo"); que apartara (condenara, en realidad) a los diferentes por aquello de la manzana podrida o simplemente por egoísmo; que fuera un hombre de principios, formal, prudente, obediente y respetuoso; prolijo y limpio; que comiera la fruta con cuchillo y tenedor y no eructara después de comer; que fuera educadito, es  decir, que  ante los demás reconociera mis micciones nocturnas como sudores.

Un día vino una amiga de mamá; estábamos por mudarnos a la otra casa. Era muy cordial; no la había visto antes.
Llevaba un vestido azul, largo hasta los tobillos, y su cara, muy hermosa, enmarcada en un plástico blanco oval; su cabeza, cubierta por una mantilla del mismo color que su vestido, era pequeña y perfectamente redonda.
Mauro, se llamaba. Traía un libro. Se puso a leer.
"Se los educa satisfaciendo la necesidad de plenitud de  sus propias potencias. Su naturaleza, al igual que en los demás niños, conlleva la grandeza de su futuridad. Cuentan, desde su gestación, con toda una potencialidad que se deberá activar para que cumpla con su destino de amor y entrega; querrá hacer en la medida  en que se aliente su voluntad; será libre amando y sus logros intelectuales, limitados, serán fruto de  una   tarea   conjunta con eje en la familia.
¿Aprenderemos a amar algún día?

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